Deterioro

Opinion 07 de diciembre de 2018
El proceso pre electoral está en pleno desarrollo y se está construyendo el escenario operativo de las alianzas que se tejerán para enfrentar los próximos comicios. La elección de nuevos gobiernos determina su importancia y justifica esfuerzos extremos para no perder posiciones en el caso del oficialismo y escalar en el poder, en cuanto a la oposición.
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Se sabe que en política, cuanto más lejos del centro de decisiones se encuentra un sector o un dirigente, la perspectiva se torna más precisa respecto de los movimientos que se registran en ese ámbito. Si además se conoce el terreno por haberlo transitado, hay más credibilidad en esos análisis aunque no necesariamente son interpretados –ni siquiera receptados- por la ciudadanía que, a la postre, es la que tiene la última palabra.

Por eso merecen atención  los conceptos que anoche vertiera la abogada Sonia Escudero, quien fuera senadora nacional luego de ocupar la estratégica Secretaría General del Poder Ejecutivo Provincial. Su condición de afiliada del Partido Justicialista le pone un valor agregado y con su análisis en el programa periodístico Cara a Cara ha desnudado algunas cuestiones que explican situaciones que caracterizan a la política salteña.

Uno de los aspectos más sobresalientes de las opiniones de la ex legisladora se centra en el estado institucional de la Provincia, que muestra en su parecer un avanzado grado de deterioro. Ello especialmente como consecuencia de tres gestiones de un mandatario al que calificó de “conservador, machista y teocrático”.

Este último aspecto destaca la relación del Estado y la Iglesia. No puede soslayarse la mirada que esta referente de la política tiene sobre el papel que juega esta institución y que disiente con una opinión mayoritaria que sienta a la Iglesia en la mesa del poder. Por el contrario, Escudero la ha mostrado como un apéndice de la acción de un gobernante que la dominó con donaciones y la introducción de la religión en las escuelas.

El machismo del mandatario, por otra parte, ha dañado incluso la representatividad política del pueblo porque ha privado a la mitad de la población verse reflejada en la misma. Ninguna mujer ocupa una banca en la Cámara de Diputados de la Nación y no es un dato menor. Es consecuencia de un armado que ella denunciara durante la anterior renovación parlamentaria, en la que participó con una candidatura precisamente para esa cámara.

Sumó la ausencia de una visión democrática de quien preside el principal partido político de la Provincia. Difícilmente se pueda separar al líder de las maniobras que ejecutan los dirigentes que manejan al PJ desde hace más de un cuarto de siglo. Lo que se realiza fortalece compulsivamente una conducción que reniega de la competencia interna, que no solo es de hombres sino de ideas y proyectos.

Lo que advirtió la dirigente es que la falta de calidad institucional no es gratuita. Su precio lo paga la ciudadanía, que en número importante ha perdido la posibilidad de una mejora de carácter social. Sostener un modelo conservador, machista y teocrático como su jefe exige condenar a la pobreza y a la dependencia del Estado a amplias franjas de la población, a las que no se educa ni se cura y han perdido su autosuficiencia.  

La política ya no es herramienta para alcanzar el bien común. Es el campo de juego de una elite que se sostiene con recursos públicos y un bajo estándar ético.

Salta, 07 de diciembre de 2018

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