Pacto

Opinion 29 de noviembre de 2018
Se realiza mañana la reunión internacional más importante del mundo de este año. Tendrá como escenario a la Argentina, que hasta el sábado presidirá el Grupo de los 20, un nucleamiento de otras tantas naciones que lideran el crecimiento económico en el planeta. Se han resguardado hasta los detalles más nimios y una sola duda preocupa a las autoridades pero también a la sociedad.
g20

La capacidad del país para cuidar la seguridad de los líderes mundiales es el dato relevante de estas horas porque tiene una directa relación con la de la población y los bienes personales y comunitarios. De allí que el acuerdo alcanzado entre el Gobierno Nacional y las organizaciones que forman la "Confluencia Fuera G20-FMI" puede ser una muestra de la capacidad de los argentinos por alcanzar una convivencia civilizada, que imperiosamente se necesita no solo con motivo del encuentro internacional.

Desde hace más de un año viene registrándose una serie de hechos que ponen en duda la autoridad de los gobiernos. Pero especialmente generan temor en torno de una escalada de violencia que provoque un desánimo social que ya tiene antecedentes, con resultados nefastos.

La ausencia de un protocolo que se aplique con cierto consenso social ha llevado a una mala resolución de los incidentes de setiembre de 2017, cuando una importante movilización reclamó por lo que ese momento se consideraba era una desaparición forzada de un militante de la causa de los mapuches. El accionar policial quedó como un argumento para continuar confrontando con un modelo de ordenamiento de la protesta social.

Un mayor grado de conflictividad se alcanzó entre el 13 y 14 de diciembre del año pasado, en el marco de las protestas por el tratamiento de la ley de ‘Reforma Previsional’. De un lado se observó lo sucedido como una severa represión por parte de fuerzas de seguridad; por el otro, fue una necesaria actuación ante un desborde de manifestantes que provocaron daños a una ciudad que nuevamente estará expuesta en estas horas, condenada a su condición de capital y sede de los principales organismos de conducción política nacional.

Mejor ejemplo dieron los grupos sociales que se movilizaron durante el tratamiento de la ley contra el aborto clandestino. Se compartió el espacio frente al Congreso y pese a la radicalización de las posiciones y a la extendida participación social, no hubo incidentes violentos.

Esta vez, contando con el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel como garante de la "Confluencia Fuera G20-FMI", el Gobierno autorizó a los movimientos sociales a marchar hasta el Congreso en contra el G20, atravesando por el medio de la zona de restricción del centro de la Ciudad de Buenos Aires, aunque no podrán llegar al Obelisco, un espacio emblemático para las reuniones masivas. El gobierno cedió con condicionamientos: ni caras tapadas ni elementos contundentes. Y dejó una advertencia, porque los excesos justificarán la intervención de las fuerzas del Estado.

Mañana podrá observarse un aporte a la paz y la convivencia democrática, del pueblo y gobierno argentinos. Otras naciones del mundo no lo lograron.

Salta, 29 de noviembre de 2018

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