Lucha

Opinion 29 de octubre de 2018
La postergación sin fecha del Plan Nacional de Prevención del Sobrepeso y la Obesidad infantil no impactó en el esfuerzo que distintos sectores del ámbito de la salud vienen realizando para enfrentar esa problemática. En Salta se despliega una interesante tarea en el Hospital Oñativia, atento a los guarismos que describen lo que ocurre en la Provincia.
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En el último quinquenio, se triplicó el sobrepeso infantil y se expresa con crudeza en la población escolar. En la escuela primaria, el problema afecta al 36% de los alumnos y sigue avanzando. Mediciones realizadas por el Centro de Estudios sobre Nutrición en la Infancia hay datos alarmantes que ubican a Salta como uno de los lugares con mayor nivel de concentración de población obesa entre chicos de 5 y 13 años desde comienzos de esta década.

La obesidad en ese sector es un problema que tiene la característica de un flagelo planetario. La Organización Mundial de la Salud la ha caracterizado como una enfermedad social y la considera como uno de los más serios problemas del siglo XXI. Está creciendo de manera acelerada en el país y vaticina un futuro alarmante, dicen los especialistas. Va en correspondencia con la situación nacional ya que Argentina tiene los índices de obesidad infantil más altos de Latinoamérica, seguida por Perú y Chile.

Se pone la atención en el exceso de comida, pero es la calidad la que no debe descuidarse, insisten los expertos en nutrición. Lamentablemente, los esfuerzos hechos hasta ahora no resultaron fructíferos. Es el caso de la promoción de quioscos saludables en las escuelas, en los que se ofrecen jugos naturales, frutas, cereales y otros alimentos sanos. Quienes prestan ese servicio no pueden lograr el interés por el consumo de esos productos, situación que el Ministro de Salud de la Provincia adjudica en buena parte a una publicidad permanente estimulando a los niños a consumir comida chatarra.

Por ello es que en la pasada celebración del Día Nacional de la Lucha contra la Obesidad, que tuvo lugar el pasado 17, trece grandes empresas de la industria alimenticia se comprometieron a autorregular la publicidad dirigida a niños en pos de contribuir en la lucha contra la obesidad infantil.

Otro paso importante se pretende dar con el establecimiento del etiquetado frontal de alimentos para mejorar la información de los consumidores y promover una alimentación saludable. A ese fin se realizó una jornada de análisis en el Congreso Nacional, de la que participaron funcionarios, legisladores, expertos, académicos y referentes de la sociedad civil.

Urge extremar los recursos porque el 40 por ciento de los niños en la Argentina están frente a factores de riesgo cardiovascular y, principalmente, con el aumento de la grasa corporal y de la visceral, ante el desarrollo de la insulinorresistencia e incremento de la incidencia de diabetes tipo II en la niñez.

Pese a que la obesidad es uno de los problemas de salud más visibles y altamente prevenible, no se avanzó lo suficiente en su reversión. De allí la expectativa en el etiquetado frontal, con advertencias en los envases sobre alimentos que tienen alto contenido de azúcar, sal o grasas, que será la puerta de entrada a otras políticas regulatorias.

La mala noticia es que la industria alimenticia es un enemigo difícil de vencer pero la buena nueva es que hasta países vecinos ya la hicieron.

Salta, 29 de octubre de 2018

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