Decisión

Opinion 25 de octubre de 2018
Tiene media sanción lo que los opositores llaman el presupuesto del ajuste y algunos observadores no dudan en llamar el presupuesto de los gobernadores. Es que apuntan a la decisiva intervención de legisladores que les responden en la conformación del quórum, primero y en la aprobación del proyecto de Cambiemos, finalmente.
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A partir de esta madrugada, se aceleró la confección de los presupuestos de cada provincia. El Ministro de Economía de Salta está en Buenos Aires buscando precisiones, aun cuando falta la sanción restante, que se da por alcanzada. Es que debe reconocerse que la distribución de recursos no es producto de un debate parlamentario sino de negociaciones entre los Ejecutivos y los referentes de los sectores que dominan ambas cámaras del Congreso Nacional

Ante la certeza que ésta era la semana que decidía el destino del proyecto de Mauricio Macri, el Jefe de Gabinete de la Provincia reunió a los funcionarios que tienen participación en el armado del esquema de gastos y recursos para el próximo ejercicio fiscal. Ante ministros y secretarios de distintas carteras y directivos de organismos autárquicos bajó las líneas para posibilitar el ingreso del proyecto local a la Cámara de Diputados a mediados de noviembre.

La versión oficial del encuentro sigue el discurso que se vino sosteniendo desde que se tuvo la certeza que las exigencias no pasaban solamente por el equilibrio de las cuentas públicas comprometido a través del Consenso Fiscal de noviembre de 2017, sino que había que aportar más, al punto que los gobernadores firmaron una adenda. Fue el ministro Emiliano Estrada quien les indicó que en el marco de una economía nacional que ”no tendrá buenos números el año que viene”, el presupuesto hará centro en los aspectos sociales, educativos y seguridad, con inversiones que no comprometan las finanzas provinciales.

Hasta el momento no hay datos respecto de las cifras del próximo presupuesto. Cabe recordar que el de este año, de 52 mil millones de pesos, fue más del 18% superior al de 2017, de 46 mil millones. Con ese monto se proyectó una inflación anual que fue generosamente desfasada y si se repite el riesgo,  la cifra de  2019 no debiera ser inferior a los 60 mil millones de pesos. El presupuesto nacional con media sanción prevé una caída de medio punto del Producto Bruto Interno, un dólar promedio a 40 pesos con 10 centavos y una inflación anual del 23%.

Esos parámetros no son los únicos datos que se tendrán en cuenta. Mucho más atención merece la transferencia a las provincias de los subsidios en los boletos del transporte público y de la tarifa social del servicio eléctrico, que obliga a buscar alternativas de financiación. Del presupuesto austero y equilibrado de este año se pasa a otro, casi mezquino.

Pese a las restricciones, los gobernadores lograron correr algunos límites, obteniendo por ejemplo un fondo especial para el transporte y la autorización a demorar la eliminación de cargas tributarias provinciales. Y ese resultado alivió la carga de aprobar un presupuesto invotable, como señaló el diputado kirchnerista y consideraron los dos salteños que clavaron un no cuando no había riesgo de un rechazo. Y así se vio un alineamiento impensable en otros momentos políticos: los urtubeistas Kosiner y Zottos votaron con Grande, del PRO y Nanni, de la UCR. La negativa quedó en las manos de los peronistas Leavy y David que sumaron a Alfredo Olmedo, que se representa políticamente a sí mismo.

Programas de diferente índole desparecieron del reparto de fondos o se redujeron al mínimo, la obra pública bajó a mínimos históricos y el gasto en áreas administrativas es insignificante. Peor resultaba que Marcos Peña tenga un billón de pesos de libre disponibilidad, según el peronismo amigable. En los hechos se verá la razonabilidad de la decisión.

Salta, 25 de octubre de 2018

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