Pretextos

Opinion 18 de octubre de 2018
Sin mucho ruido, se está desarrollando en toda la provincia- al igual que en el resto del país- la prueba Aprender. Se trata de un dispositivo nacional de evaluación de los aprendizajes de los estudiantes y de sistematización de información acerca de algunas condiciones en las que ellos se desarrollan.
aprender

Este año la prueba se implementa, en forma censal, en el sexto grado del nivel primario. En Salta son evaluadas 784 escuelas públicas y privadas, con una población total de casi 25 mil estudiantes. Las áreas involucradas son Matemáticas y Lengua, en un proceso que incluye docentes aplicadores y veedores, especialmente capacitados para esta oportunidad y también observadores externos que llegaron a la provincia, para acompañar el operativo jurisdiccional.

Atrás quedaron los días en que una fuerte movilización gremial docente intentó frenar la evaluación en su primera edición, aplicada en octubre de 2016. Presentada como una herramienta potente de información y generación de conocimiento por el Gobierno Nacional, la prueba fue acompañada por los ministerios provinciales nucleados en el Consejo Federal de Educación, que entendieron lo que se podría lograr de la sistematización de datos que iban a emerger de la prueba.

Hasta allí, la información provenía de pruebas internacionales, práctica que en los últimos años del gobierno kirchnerista fue abandonada. No le iba bien a la Argentina en comparación con países de la región, luego de haber sido una de las naciones más adelantadas del continente en materia educativa.

De lo que se trata es de conocer los logros alcanzados y los desafíos pendientes del sistema educativo. Quedarse en los supuestos que las escuelas urbanas son más eficientes que las rurales, que son mejores las de la zona central que de las regiones periféricas y que las privadas superan a las públicas en sus rendimientos, solo profundizaba  la tensión que nace de la diversidad geográfica, social y económica interna de la Argentina, que se repite también dentro del territorio provincial.

Ahora se sabe con certeza, por ejemplo, qué ocurre con Ciencias Sociales y Naturales en Salta, en el nivel primario. En general, el 65% promedio de los chicos alcanzan niveles de desempeño Satisfactorio/Avanzado, en todo el territorio y apenas supera el 10% el grupo que se encuentra por  debajo del nivel básico. También se ha confirmado la lógica que la pobreza golpea los niveles de rendimiento de los estudiantes en esas áreas. Una brecha de casi 30 puntos separa a los estudiantes que alcanzan los mayores rendimientos, según pertenezcan a hogares de nivel socioeconómico bajo o alto. Los resultados, en cambio, no se encuentran alterados por cuestiones de sexo; varones y mujeres marchan a la par en ese orden. A través de un cuestionario de contexto también hay un relevamiento de las  opiniones estudiantiles sobre el clima escolar o sobre las dificultades como bullying o acceso a la Educación Sexual Integral.

Se va construyendo una plataforma desde la cual tomar decisiones relevantes para mejorar la calidad educativa. Un ejemplo puede citarse: está en marcha un programa llamado Escuelas Faro, destinado a escuelas que por sus carencias requieren más apoyo estatal.

Van cayendo los pretextos para políticas erróneas.

Salta, 18 de octubre de 2018

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