Coherencia

Opinion 08 de octubre de 2018
La volátil situación política nacional obliga a alineamientos cambiantes de los principales referentes del país. El gobernador Juan Manuel Urtibey, que vino sosteniendo su cercanía a la figura presidencial desde el inicio de la gestión del gobierno de Cambiemos, decidió tomar distancia. Todo el esfuerzo desde la Provincia, en un contexto de un país que no funciona, no tiene sentido porque no se logran resultados, fue su última reflexión.
urtubey

Las preocupaciones dirigenciales, especialmente las de aquellos que tienen funciones electivas, no necesariamente coinciden con las que expresa la ciudadanía, que también muta el ordenamiento de sus prioridades. Es que sus inquietudes son generadas por las políticas que se ejecutan.

De todas maneras hay un conjunto de asuntos que es el que impacta en el ánimo social de manera permanente. La inflación y el aumento de tarifas, que se vinculan íntimamente, son en estos últimos tiempos los temas que más preocupan, al punto que han desplazado a otros como los bajos sueldos y el desempleo. Es así que descienden de manera significativa en la escala de las preocupaciones, la inseguridad y la corrupción.

Sin embargo, en el frente político, las angustias ciudadanas son herramientas para la construcción de una estrategia electoral. El propio mandatario provincial explicó que la conformación de  un nuevo espacio nacional es la respuesta que desde un sector del peronismo se va a presentar a la sociedad que pide cambios inmediatos o, al menos, fundadas razones para seguir haciendo su aporte al ordenamiento de variables que están resintiendo su calidad de vida.

Frente al anticipo que está semana se darán a conocer medidas para ayudar a la clase media, no hay certezas que se tornen creíbles si la propia integridad del gobierno que las dispone está en tela de juicio. Una de sus principales protagonistas, la diputada Elisa Carrió, ha puesto en evidencia la debilidad de una alianza a la que desde adentro está horadando con advertencias sobre su continuidad.

No se trata sólo de una actitud de divismo sino la vinculación de decisiones con situaciones que se siguen aprovechando el clima de impunidad que ha favorecido durante más de un década a tres gestiones tachadas como las más corruptas de la historia institucional de la Argentina.  Uno de los datos más inquietantes destacados por la legisladora oficialista es la remoción de funcionarios que investigaban ilícitos en el entorno presidencial.

El Gobernador de Salta ha demandado mecanismos para canalizar las contradicciones internas de la alianza gobernante, para no arrastrar al país detrás de ellas, como inevitable consecuencia.  Todo indica que la gobernabilidad no se alcanza con el voluntarismo político; la  falta de resultados de una gestión de gobierno y el descontento social derivan en la debilidad de un modelo, que no puede anclarse en ningún escenario que se intenta crear desde las usinas del marketing electoralista.

La dinámica de la política no debe sacudir los principios. Las actuales son las circunstancias que ponen a prueba la coherencia, que no suele ser una virtud de la dirigencia en estos tiempos.

Salta, 08 de octubre de 2018

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