Evolución y conflicto de clases en Bolivia

Opinion 10 de septiembre de 2018 Por
Hace algunos días atrás, más precisamente el 6 de agosto se cumplió un nuevo aniversario de la independencia de Bolivia, hoy Estado Plurinacional. El nombre de Bolivia fue elegido para rendir homenaje a su libertador el general Simón Bolívar.
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Aprovecho la fecha para compartir con ustedes algunos aspectos de la EVOLUCION de este país tras doce años en el poder de Evo Morales. Recalco la palabra EVOLUCION porque al igual que países como Chile o Uruguay son países que en los últimos años se han convertido en países PREVISIBLES, cosa que no sucede en el nuestro que sin temor a equivocarme a INVOLUCIONADO debido entre otras cosas a la mediocridad, y a la corrupción de gran parte de nuestra clase dirigente no solo política sino también sindical y empresarial. Y pongo un solo ejemplo: durante el gobierno de Raúl Alfonsín se tuvo que acudir a la famosa caja PAN para ayudar a 800 mil familias y durante la etapa del  Kirchnerismo se tuvo que echar mano al programa de Asignación Universal por Hijo para cubrir las necesidades de 5 millones de personas. Pregunto: en este contexto social, ¿puede un país salir adelante?

Pero volviendo al país trasandino, el presidente Morales aparece como el único sobreviviente de la izquierda sudamericana, con un balance social y económico más que positivo. Aunque con interrogantes a futuro por las disputas internas dentro de su partido el MAS (Movimiento Al Socialismo) y la personalización del gobierno en la figura de Evo a partir de su llegada al poder en 2006 que no ha podido instalar un sucesor, de ahí el rechazo expresado en el referéndum de 2016, en donde el 51% de la población voto en contra de una reforma constitucional que habría permitido que Evo volviera a candidatearse una vez más en 2019.

Dicho porcentaje estuvo íntegramente compuesto por electores de las clases medias, que son las mayoritarias; al mismo tiempo, las clases populares expresaron su respaldo a Morales y su proyecto de continuidad. Un estudio más profundo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo divide estas clases medias en dos grandes grupos: por un lado la clase media tradicional que siempre ha existido o por otro lado la clase media nueva o vulnerable, creada por la prosperidad económica de la última década.

Históricamente hablando, la clase alta y la clase media tradicional han ocupado las mejores situaciones económicas y han manejado la mayor parte de los capitales educativos y simbólicos del país. Esta coalición social es la que el vicepresidente del país y teórico del MAS, Álvaro García Linera califica como decadente.

La clase media tradicional fue la principal perdedora del proceso político liderado desde 2006 por Evo y García Linera. Este sector social, armado únicamente de sus capitales educativos y simbólicos (por ejemplo el control de Internet) se fue distanciando mas y mas del gobierno mientras perdían sus espacios de reproducción de su dominio y del acceso privilegiado al Estado, que antes se le franqueaba por la suposición de que debían gobernar el país los más preparados y porque ser blanco y hablar bien español constituían condiciones ineludibles del ejercicio del poder, especialmente en los puesto tecnocráticos.

Lo cierto es que Evo Morales y su movimiento acabaron con esta tradición, creando una elite política mucho más indígena y reduciendo la meritocracia, lo que fue visto por la clase media como un verdadero acto de desposesión. Esta herida social ha permanecido abierta a lo largo del tiempo, con una leve cicatrización en el periodo 2009-2014 durante el cual el boom económico y desarrollista que vivió el país consiguió que este sector silenciara su rechazo al gobierno, incluso que una parte de él votara a Morales.

El dato que queda, es que sin la candidatura de Evo el MAS y un archipiélago de movimientos sociales tendrían problemas para mantenerse unidos, porque su alter ego, su sabia vivificante y su razón de ser no es otra que el caudillo, que constituye su as de espada para el 2019. El tiempo dirá.

Salta, lunes 10 de setiembre de 2018.

 



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