Certidumbres

Opinion 10 de septiembre de 2018
Hay una sensibilidad social exacerbada y no precisamente en torno de lo que podría considerarse un tema vertebral. El propio presidente Mauricio Macri ha reconocido que la corrida cambiaria ha generado más pobreza y la medición del INDEC lo dirá estos días. Sin embargo, no es la cuestión que moviliza al hombre común.
mario cargnello

Ingresando en las jornadas culminantes de la mayor celebración religiosa de la Provincia, la cabeza de la Iglesia salteña arrancó aplausos en una misa cuando cuestionó la falta de hombría de los diputados que permitieron que retiraran un crucifijo del recinto legislativo. Y una situación que había pasado desapercibida, setenta y dos horas después fue una razón para atizar las brasas que se extinguían tras el debate sobre el aborto. En este caso, fue un motivo para enjuiciar acciones de gobernantes.

El Arzobispo monseñor Mario Cargnello abrió el fuego con una homilía en la que incluso cuestionó la representatividad de un gesto que ni los propios supuestos beneficiarios habían advertido. El retiro momentáneo del crucifijo, insistió el sacerdote, no representó a la gente de Salta y redobló la apuesta sobre una cuestión en debate al sostener “que por ser creyente, el de Salta es un pueblo de pie”

Su segundo, el vicario general de la Diócesis Dante Bernacki, montó al tema sobre otra arista, al señalar que la gente “está sufriendo y sufriendo en serio”. En ese orden,  pidió que Diputados y Senadores se acerquen más a al pueblo porque “siempre salen a pacificar cuando ya todo ha ardido”.

No fue una expresión de ocasión. Se vienen los tiempos en que, ante las cercanía del final de un año que no significó una mejora para amplias franjas poblacionales, suele ser propicia para la protesta social.

Precisamente, es el mismo jerarca de las Iglesia que en una ocasión de tensión entre Iglesia y Estado, calificó a los concejales como “gente jodiendo gente”. Ahora dio otra vuelta de tuerca al indicar que la ciudadanía no tiene respuestas por parte de los legisladores porque éstos “discuten estupideces en vez de discutir sobre una solución de fondo” para el país y la Provincia.

Si bien es la sociedad la que le llama la atención a la política sobre las cuestiones que le preocupen, que le generan inconvenientes en su vida cotidiana, y para ello ocupa los espacios e instituciones sobre las que puede respaldarse, no es menos cierto que las oportunidades deben ser marcadas por los dirigentes y los líderes políticos y sociales. Sobre ellos recae la mayor responsabilidad de marcar los hitos en procesos de cambio como, sin dudas, es el que se está desarrollando en el país y que, en ciertos aspectos, se refleja con mayor contundencia en Salta. Tal como señalara el sacerdote Bernacki, ciertas decisiones resultan nimiedades frente a los problemas de mayor envergadura, aún aquellos que no están todavía registrados como tales pero que son ya advertidos por los referentes de la comunidad.

La sociedad merece mensajes claros pero especialmente necesita señales precisas sobre el camino que se está transitando, para  superar la incertidumbre que es usada con fines espurios.

Salta, 10 de setiembre de 2018

Te puede interesar