Candidatura

Opinion 04 de septiembre de 2018
En medio del peor momento del país, Juan Manuel Urtubey confirmó su candidatura presidencial para 2.019. También sugirió que de aquí a fines del año próximo, la situación nacional seguirá complicándose y el nuevo mandatario que asuma en esa oportunidad enfrentará el mismo escenario que el de diciembre de 2001.
urtubey

Los anuncios del mandatario seguramente no eran una respuesta  a las inquietudes de una ciudadanía que no observa un horizonte de certidumbres y las demanda. Si ese era el propósito, a todas luces no puede lograrlo con estos anuncios.

Si sostuvo uno de los grandes logros de más de diez años de gobierno. Pese a la decisión del gobierno nacional de transferir a las provincias los subsidios del transporte, no se perderá la gratuidad del boleto estudiantil y el de los jubilados. No es un dato menor teniendo en cuenta que con la estructura actual del sistema y sin subsidios, el precio del boleto debiera ajustarse un 300% ya que no podría ser inferior a los $40, un valor de imposible aplicación. Es que el impacto que tendría la medida a nivel fiscal, no sería inferior a 1.200 millones de pesos a valores de este año.

El mandatario, en estas últimas jornadas, se ocupó de analizar la situación con distintos sectores políticos; lo hizo con los legisladores oficialistas y también con los intendentes. No se trató solamente de aportar información sino también de exponer líneas de acción inmediata.

Una de sus definiciones más preocupantes, aunque no sorprende a nadie, señala que la actual situación no tiene ningún elemento que permita ser optimistas a corto plazo. Pese a ello, ratificó una decisión que viene sosteniendo desde diciembre de 2015 y es que va a seguir apoyando las medidas del gobierno de Cambiemos porque es lo que necesita la Argentina: incentivar la actividad productiva e ir al equilibrio fiscal, gastando menos y recaudando más.

Los recortes ya dispuestos y los que se adoptarán a través del presupuesto 2.018 -como la tarifa social- van a quedar a cargo de la Provincia, marcando la dificultad que se genera a un Tesoro menguado por su escasa capacidad de independencia de un gobierno nacional mezquino y preocupado en bajar su propio déficit fiscal.

El propio Gobernador le reconoció a los Intendentes que la situación es difícil y hay que seguir trabajando. Surge allí una preocupación que le es propia porque es el responsable excluyente  de mantener la paz social. De todas maneras, dejó a los jefes comunales la tarea de manejar de una manera más eficiente con menos recursos para que la gente no la pase tan mal. Seguramente una Provincia en llamas no sería la mejor postal para quien ya ha comenzado a recorrer el país, buscando los favores del electorado sin dejar de mirar el presupuesto nacional del que se derramarán los recursos para el próximo año.

Su ministro de Economía hoy participa de una reunión en Casa Rosada con todas las provincias, excepto las cinco donde gobierna Cambiemos, justamente con el fin de definir el presupuesto 2019. Se han quedado sin algunas hipótesis, porque ya se están ejecutando, sin consenso.

No hay lugar para el entusiasmo a menos que la motivación sea la candidatura presidencial del gobernador salteño.

Salta, 04 de agosto de 2018

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