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Opinion 10 de agosto de 2018
El Directorio de la Autoridad Metropolitana de Transporte dejó sin efecto la convocatoria realizada el 10 de julio pasado para adjudicar licencias colectivas de remis y mandó a archivo todo lo actuado hasta el momento en torno de la cuestión. También ratificó la imposibilidad de adjudicarlas de forma individual, como le fuera solicitado desde distintos sectores.
federico hanne

La decisión de la agencia reguladora cerró un polémico proceso rechazado unánimemente por trabajadores y organismos políticos con facultades de intervención en la problemática. Ello llevó a que AMT entendiera que la continuidad en el procedimiento implicaría que la decisión que se adopte respecto de la adjudicación, resulte inejecutable y de imposible aplicación, conforme el estado actual de las cosas.

Tal situación es exhaustivamente analizada en la resolución adoptada el martes pasado pero publicada este viernes en el Boletín Oficial. El instrumento legal recoge las distintas opiniones y demandas presentadas por representantes del sector, como la Cooperativa de Provisión para Transportistas Don Omar, una futura fundación Desarrollo del Transporte de Salta y trabajadores de remis, que se agruparon para realizar la gestión. En todos los casos se manifiesta una disconformidad contundente, al considerar que la medida es tomada de forma arbitraria. También se advierte que causaría un desborde en el desarrollo del sector, ya que existe una cantidad excesiva de prestadores del servicio impropio que, sumado a las dificultades del sistema económico, lo pone “en presencia de una ruptura crítica”.

A este rechazo se agregó el que institucionalmente produjeron las cámaras legislativas y el Concejo Deliberante, por interpretar razonable los reparos de quienes prestan el servicio sometidos a condiciones impuestas por agencias que ponen la estructura organizativa y económica, que exige la normativa vigente. Precisamente, la incorporación de 200 nuevas licencias propuestas por el proceso fracasado iba a favorecer a las empresas, en detrimento de los choferes.

Pero la decisión de la AMT no dejó de lado un factor inquietante y es el de la movilización de los trabajadores. La potencia de sus protestas se centra en la interrupción del tránsito capitalino, en horas pico, provocando perjuicios notorios en la actividad ciudadana. Pero especialmente preocupa la alteración del clima social, ya afectado por una crisis económica y social sin miras de resolución inmediata. Frente a ese cuadro, las autoridades reguladoras concluyeron en que la proyección y desarrollo de la convocatoria “puede verse trunca y fracasada en la realidad de los hechos”.

De la lectura de los considerandos se puede colegir que la AMT se encontró con un marco normativo que no contempla las licencias individuales y una voluntad férrea de los trabajadores de defender de sus pretensiones. Y salió por arriba.

Va a comenzar un nuevo procedimiento organizacional en materia de licencias del servicio impropio. Para ello se realizarán estudios y proyecciones que permitan conocer cabalmente el actual estado del servicio impropio en la Región Metropolitana de Salta. Se tratará de confirmar las denuncias contra las agencias que se realizaron en estos días y decidir si es posible tallar y dar de nuevo.

Es posible un nuevo inicio.

Salta, 10 de agosto de 2018

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