Crónica

Opinion 08 de agosto de 2018
Es la crónica del conflicto anunciado. General Mosconi y la emblemática Ruta 34 fueron nuevamente escenario de serios enfrentamientos entre manifestantes y policías. El choque tuvo los ingredientes conocidos: reclamo, reuniones con autoridades buscando repuestas, movilizaciones, corte de ruta, intervención de fuerzas de seguridad, detenidos, heridos y una víctima de “fuego amigo” o del uso irregular de armas de fuego.
desocupados mosconi

No por conocido se pudo interrumpir el proceso que alteró la tranquilidad de la población norteña, incluyendo la de la ciudad capital del departamento de San Martín. Tartagal termina siempre siendo el principal punto de choque.

Desde mayo pasado venía gestándose lo que finalmente volvió a sacudir al norte de la Provincia. Por entonces, la Mesa Coordinadora de los Desocupados del departamento San Martín movilizó un millar de cooperativistas y militantes de la economía social exigiendo un mayor compromiso del Gobierno Provincial con una complicada situación económica social. Los reclamos no cesaron hasta que en junio fue el  ministro de Gobierno, Derechos Humanos y Justicia, Marcelo López Arias, el que se trasladó a la zona para dialogar con los líderes de la protesta creciente.

En reunión analizó con referentes de la Coordinadora de Desocupados la reactivación del ramal C 15 y la exploración de 12 áreas hidrocarburíferas. Ya había pasado la visita del presidente Mauricio Macri a Cachi y la publicación del llamado a licitación para la reactivación de la actividad petrolera y gasífera.

El funcionario provincial tenía letra para convencer a los referentes sociales que venía financiamiento chino, que había contactos con la empresa boliviana Ferroviaria Oriental, que había convenios en trámites para avanzar en la integración subregional y favorecer a la economía de la zona. Todo ello mientras ya se manifestaba la estampida cambiaria que dejó al país obligado a ajustar y a suspender obras públicas.

Y se interrumpió una comunicación que prometía avanzar en otras medidas menos pretensiosas pero útiles para morigerar el impacto de la desocupación y la recesión. El final fue advertido no sólo por la dirigencia piquetera sino por la historia que viene escribiéndose desde la década del 90.

En la tarde del martes ocurrió lo de siempre: la ruta que vincula a los centros de producción con los mercados y es la vía más importante de tránsito de personas y mercaderías quedó interrumpida mientras se exigían interlocutores para avanzar en la resolución de una situación intolerable. Lo que se envió fue un operativo de seguridad para despejar el camino, que integraron más de 200 efectivos  que en la represión –que incluyó gases lacrimógenos que afectaron a población que no participaba- encontraron bombas molotov  y otros elementos de agresión.

La ruta se despejó pero los movimientos Quebracho, Corriente Clasista y Combativa, Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y Barrios de Pie, siguen en estado de alerta y las fuerzas de seguridad custodiando la ruta. Lo que no hay son repuestas certeras y conducentes como exige la problemática.

Salta, 08 de agosto de 2018

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