Crisis

Opinion 17 de julio de 2018
Está lejos la solución al problema de la actividad callejera, tanto de la venta pública como del desarrollo de la actividad artística. La normativa vigente es restrictiva para cualquiera de estos casos y no hay indicios que vaya a flexibilizarse como demandan sus operadores, especialmente en tiempos de crisis.
artista callejero

El Gobernador de la Provincia destacó hoy que hay un marco legal y autoridades responsables de su aplicación. Sí reconoció que hay que ordenar la situación para evitar que se fundan todos, los que trabajan formalmente pagando impuestos y alquileres y aquellos que lo hacen de manera ilegal. La definición fue requerida tras los últimos incidentes que no solamente tienen a la Capital como escenario sino también el interior, donde se registraron detenciones.

Si bien la problemática se extiende en el tiempo y se va profundizando al mismo ritmo que las dificultades económicas y sus secuelas sociales, las soluciones siguen siendo las mismas que han demostrado escasa eficiencia desde que se reglamentaron. En consecuencia, se insiste en la negociación de salidas transitorias, cuya precariedad facilita los incumplimientos y habilita las sanciones.

El microcentro capitalino sigue siendo un área de alta tensión ya que debe contener varios centenares de ambulantes, manteros y artistas callejeros, que reclaman su espacio físico y la comprensión de la imperiosa necesidad de este sector de recaudar un mínimo de ingresos para el sustento familiar. Pero también se ha incrementado la queja de los comerciantes de la zona que, abrumados por la presión fiscal, gremial y  la de sus proveedores, han comenzado a cerrar sus locales, con la consecuencia de una desocupación que termina engrosando las filas de los que se quiere desalojar.

El gobierno municipal dispuso acordar un horario nocturno para el uso de peatonales pero sólo en las cuadras más alejadas de la Plaza 9 de Julio. La restricción ha generado el mismo rechazo que la normativa que regula el uso del espacio público y la amenaza de incidentes con las fuerzas que resguardan la seguridad y el orden es constante.

No es el encuadre adecuado para el pico de la temporada alta de turismo, por lo que hay advertencias sobre el perjuicio que se puede generar en una actividad económica que centra sus expectativas en las vacaciones de invierno. La regulación posible, ajustada al marco legal como sugirió el mandatario provincial, se vio ayer en acción en Cafayate y provocó un escándalo, que terminó con artesanos presos.

El gobierno municipal de la ciudad vallista, uno de los destinos que más eligen los visitantes, pretendió aplicar la ordenanza que prohíbe la venta ambulante en un espacio público y el intento de desalojar la plaza principal, terminó en una represión repudiada por sus habitantes y temida por los turistas.

En cualquier caso, el reclamo es el mismo. Son los gobiernos que fijan las normas los que promueven su incumplimiento, al no generar las condiciones para el desarrollo de una vida con calidad, en un sistema en el que el sustento se genere en fuentes genuinas de trabajo, abriendo el círculo virtuoso de consumo y producción. 

No quiero ser agorero pero hay que trabajar mucho para poder crecer, dijo hoy el gobernador Juan Manuel Urtubey. Y sopló sobre la llama de la esperanza.

Salta, 17 de julio de 2018

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