Celebración

Opinion 09 de julio de 2018
Hoy es el Día de la Independencia en la Argentina y no hay una celebración tradicional. Tucumán es el escenario central, como lo fuera en 1816; allí hubo Tedeum sin presidente. En Salta, como es habitual, el festejo oficial se fue al interior; en Río Piedras hubo acto sin gobernador.
actos

La atención en esta fecha no se centra en discursos sobre el largo camino transitado y la senda que se abre hacia adelante ni se deleita en imágenes que intentan recrear los tiempos pasados. Este año hay dos formas de poner en relieve la fecha, como ya ocurriera el 25 de mayo.

El festejo convencional va imponiendo una mayor valla de seguridad en torno de las autoridades y la protesta se instala en los espacios donde solía realizarse un desfile cívico militar. La distancia que se impone tiene razones; cabe recordar que en la celebración pasada, Juan Manuel Urtubey fue repudiado en San Lorenzo, la otrora pacífica villa veraniega. Al Presidente de la Nación también le ha ocurrido y evita las concentraciones, como hizo con su ausencia en Rosario para el Día de la Bandera.

Por fuera de los festejos patrios, las calles ocupadas por ciudadanos movilizados son una imagen casi cotidiana. Hoy, todas las plazas de las capitales del país se llenarán con la protesta contra el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el ajuste consecuente. Los convocantes aprovechan la lógica relación de la independencia y la sumisión que supuestamente obliga el organismo financiero mundial.

Pero hay otras razones que llevan a ciudadanos a la calle. El debate sobre la ley del aborto tiene desde hace más de 60 días a grupos de activistas ocupados en expresar la adhesión o el rechazo. Especialmente la iglesia Católica está movilizando importantes manifestaciones, como la misa al aire libre de ayer en la localidad bonaerense de Luján, para equilibrar la permanente prédica de las mujeres liderando el apoyo a una norma que se pretende sea la solución a la clandestinidad de la interrupción voluntaria del embarazo.

Este tema se suma a otro reclamo: contra la violencia de género. Ese fue el disparador de la clara movilización femenina, que dejó de ser una responsabilidad de grupos radicalizados y se ha expandido.

Otra razón de la ocupación de la calle es la crisis económicosocial. Se está ampliando la franja de personas que tienen razones para expresar su rechazo a políticas públicas que, lejos de solucionar problemas, van profundizando aquellos que ya vienen arrastrándose desde hace casi dos décadas, como la pobreza y la desocupación.

Ese es el marco de la celebración de hoy. No es novedoso; hubo otros presidentes que eludían los Tedeum y también calles ocupadas por la protesta. Importa que sea una jornada para la reflexión a fin de no caer en la tentación de apegarse a consignas y sí de encolumnarse detrás de propuestas conducentes.

Salta, 09 de julio de 2018

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