Condena

Opinion 05 de junio de 2018
En dos escenarios, alumnos de quinto grado del ciclo primario de establecimientos educativos de Salta cumplieron por segunda vez desde su sanción, la obligación establecida por la Ley 8.011, que crea la Promesa de Cuidado Ambiental. Comparable a la que se realiza a la Bandera, la fecha escogida es la del 5 de junio, en la que el mundo celebra el Día Internacional del Ambiente.
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La promesa tiene como "objetivo máximo sellar en su mente y corazones el compromiso y la responsabilidad para con su entorno", según señalaron los fundamentos del proyecto de ley. Se formula en varios puntos del país y la región, alineándose con lo propuesto por la organización “Revolución 21- Latinoamérica Sustentable”, conocida como R21, fundada por Charly Alberti, músico y baterista del grupo de rock argentino Soda Stereo.

La inspiración fue la crisis climática, uno de los problemas que aqueja al ambiente. Por lejos no es el único en el mundo; tampoco particularmente en la Provincia, que favorecida por la disponibilidad de recursos naturales nunca manifestó una conducta de cuidado. Al contrario, puede ser ubicada entre las más botarates.

De allí que celebraciones como las de hoy, que este año tiene como lema “Un planeta sin contaminación por plásticos”, ofrece la oportunidad de repasar la situación y observar las debilidades en el trato del ambiente. Una buena referencia es el programa de actividades que se ha elaborado por parte de instituciones comprometidas y, además, responsables por su función de una tarea de preservación, conservación y educación en la materia.

El cuidado de los recursos hídricos y de la flora y fauna nativa es una materia pendiente en todo el territorio provincial. La actitud abandónica del Estado cuando no promotora de la devastación desde el propio Ejecutivo Provincial, está generando severos problemas muchos de los cuales no tienen reparación.

El ordenamiento territorial es una política que fue impuesta para la adecuación normativa de un uso del suelo que estaba alcanzando niveles de depredación. Sin embargo, su aplicación se alejó de los buenos propósitos y no se encontró el punto de equilibrio que se manifiesta en la expresión “producción sustentable”. Las críticas que genera ese descuido -o intención- se respondieron en vísperas de la celebración de hoy con los anuncios de ayer del Gobernador de la Provincia, que pareció con ellas esconder la mano con la que arrojó la piedra. Se trata de la extensión de las áreas protegidas y la creación de la Agencia de Protección Ambiental de Salta (APAS) para la prevención, control y castigo a quienes produzcan daños ambientales.

Quedan las aguas contaminadas por el maltratamiento de efluentes cloacales y por la falta de tratamiento de residuos, de manera correcta. La actividad doméstica, que en esa materia se muestra muy desaprensiva, se suma a los perjuicios que generan la industrial y minera, además de la agropecuaria, que están destruyendo el suelo, el agua y el aire.

Para las actuales generaciones no parecieran tener importancia las manifestaciones de la degradación ambiental. Pero en esa materia, el futuro ya es hoy y reclama por cuidados que en breve serán ociosos, para condena de la humanidad.

Salta, 05 de mayo de 2018

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