Turbulencias

Opinion 18 de mayo de 2018
Cierra una de las semanas más convulsionadas del gobierno de Cambiemos. Si bien el propio Presidente de la Nación declaró superada la turbulencia cambiaria del martes, día de vencimiento de Lebac, sus cimbronazos se siguen percibiendo y obligan a que gobernadores e intendentes ajusten aún más sus cuentas.
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En Salta, el Gobierno resolvió evitar un ajuste despojado de consideraciones sociales y propuso un plan de reactivación económica para no trabajar solamente sobre los gastos sino mejorar los ingresos. Paralelamente presentó una propuesta para morigerar el impacto de los incrementos tarifarios.

Es uno de los temas pendientes de resolución y mantiene ocupado al Congreso. La Cámara de Diputados cubrió su tramo con la sanción de un proyecto, cuestionado por el gobernador Juan Manuel Urtubey, aun cuando uno de sus principales referentes comparte la autoría de la iniciativa. A su juicio, se está eludiendo el fondo del problema en materia de costo de la prestación del servicio de energía. Y más aún, afecta un ya maltrecho federalismo.

La Argentina tiene que empezar a ser un país federal en serio, reclamó el mandatario, frente a un proyecto que interviene en la fijación de tarifas para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano, mientras las provincias deben fijar las propias con reglas de juego que las ponen en desventaja.

El mandatario provincial desnudó una situación que no es atendida por el Parlamento que llevó el foco de la atención en el debate a la distribución y no sobre la generación ni el transporte, que inciden en dos tercios de la estructura de la tarifa. De allí que haya planteado la desregulación del sistema de generación,  que permitirá una reducción del 30% del monto sin subsidios ni tarifas sociales.

Sus consideraciones de algún modo le dan la razón a otro líder político provincial, que observa con preocupación el comportamiento de legisladores nacionales. El intendente capitalino, Gustavo Sáenz, analizó el proyecto ‘antitarifazos’ y consideró que la Cámara baja nacional tuvo una actitud oportunista y se manifestó esperanzado en la resolución del Senado, que a su juicio manifiesta mayor madurez.

La fuerza de los hechos está llevando a que el debate político contenga los problemas que afectan a la sociedad y no discurra por el acomodamiento de fuerzas para favorecer intereses sectoriales con vistas a la próxima elección. En los próximos días seguirán los sacudones consecuentes con la política económica nacional.

Los precios de productos de primera necesidad han comenzado a expresar el impacto de la devaluación del peso, que quedó de la corrida cambiaria. El consumo, lejos de repuntar, sigue enfriándose. El ajuste de jubilaciones y Asignación Universal por Hijo a aplicar desde junio, da la razón a quienes se oponían a la reforma previsional, dejando en incómoda posición al oficialismo.

La expectativa queda centrada en el acuerdo nacional amplio al que convocó el Gobierno Nacional. Si esa mesa no desata los nudos del tejido social, las turbulencias seguirán acechando. 

Salta, 18 de mayo de 2018

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