Voluntad

Opinion 09 de mayo de 2018
Sigue sin resolverse el problema de los vendedores ambulantes que operan en el micro y macrocentro capitalino. Ello así pese al dramático pedido de erradicación de los manteros, formulado por la Cámara de Comercio e Industria, que denunció que en pocas semanas 34 locales cerraron sus puertas y 100 trabajadores fueron despedidos.
vendedores ambulantes

Como viene sucediendo desde hace más de una década, el comercio ilegal es la salida tolerada ante la falta de solución a la falta de creación de empleo. La erradicación de estos trabajadores desocupados, especialmente de las peatonales, se torna cada vez más difícil ante el agravamiento de la situación económica nacional y la profundización de la crisis fiscal provincial.

La gravedad es tal que el sindicato que nuclea a los vendedores ambulantes llegó a plantear que no sólo es el comercio legal el que sufre estos avatares sino que también está afectada la economía informal. Según el dirigente Jorge Pampero, titular del Sindicato de Vendedores Ambulantes de la República Argentina, las ventas de ese sector también cayeron y cada vez se suman más vendedores.

Al parecer, el comercio ilegal es practicado por centenares de personas que buscan a través de la actividad su sustento diario pero también porque los empresarios mandan a sus empleados a trabajar de ambulantes. Esta denuncia formalizada por el dirigente gremial anticipa una lucha muy dura por el espacio público que concentra la mayor cantidad de potenciales consumidores que transitan por la ciudad.

Si bien la tolerancia municipal permite la actividad de los manteros a partir de las 21.30 en el área microcéntrica, son 350 las personas habilitadas para hacerlo mediante un registro en el organismo de Control. Parte de ellas incumple con los compromisos y opera por fuera del horario acordado y no todos hacen esfuerzos para incorporarse a la legalidad mediante el pago de un monotributo, que también le permite contar con medios para aceptar pagos electrónicos.

Desde el comercio legal se observa a esta competencia como la principal causa de su debacle. Se suma a la falta de políticas de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, que componen el 90% del circuito empresarial y aportan el 70% del empleo formal, según el reclamo de la cámara que las nuclea.

En este marco, las tribulaciones del comercio capitalino no parecieran que vayan a resolverse con la  Ley de Financiamiento Productivo que la Cámara de Diputados de la Nación aprobó hoy. A través de ella se crean herramientas para facilitar la operatoria de la pymes, mediante instrumentos de financiación y funcionamiento, que se refieren al acceso al mercado de capitales.

Las pretensiones de las empresas comerciales, por ahora, son menos ambiciosas y apuntan a tener líneas de créditos blandas, como la acordada con el Gobierno Provincial. Pero también debe lograrse que la economía en negro empiece su retirada, con la firma voluntad de los gobiernos de erradicarla. Pero es lo que no se manifiesta.

Salta, 09 de mayo de 2018

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