Corte

Opinion 04 de mayo de 2018
Con un dólar que cerró ayer en $ 23, su máximo histórico, tras una devaluación de casi 7% en un solo día, el Gobierno Nacional empezó la jornada con un despliegue de medidas de carácter monetario, que se anunciaron públicamente para tranquilizar a una ciudadanía que comenzó a inquietarse.

En el entendimiento que es más recesivo no dar señales contundentes frente a estas situaciones, se dieron precisiones sobre aspectos que no son de aplicación práctica en la cotidianeidad del hombre común, pero lo afectan notoriamente.

Los principales referentes del equipo económico del presidente Mauricio Macri anunciaron que se ha resuelto bajar en medio punto la meta de déficit fiscal para el corriente año. En lenguaje llano, significa seguir reduciendo el gasto público, ese que financia las políticas sociales. Ese medio punto significa un ahorro de  3.800 millones de dólares en 2.018, que se va a notar, por ejemplo, en la reducción de un tercio de la obra pública presupuestada para este año.

Como se gastará menos, no habrá tantas necesidades de recursos. En principio, no se tomarán más créditos en moneda extranjera porque los gastos previstos para 2018 ya están financiados en un 80% y para el 20% restante se recurrirá al mercado de capital interno. Esto es, un mayor atractivo sobre títulos mediante tasas que volvieron a elevarse en estas horas.

Y esas mayores tasas son créditos más caros que, seguramente, interrumpirán todo proceso de crecimiento. Y habrá menos creación de empleo, más recesión y una paralización de cualquier plan de expansión de las empresas, las que se verán comprometidas en su endeudamiento.

También están preocupados los gobiernos provinciales. Uno de los elementos que ponen inquietos especialmente a los ministros de Economía es el crecimiento de los niveles de deuda, ya que pocos estados se han sustraído a la posibilidad de tomar dinero en el exterior. En el caso de Salta, hubo una toma importante de dólares para aplicar el Plan Bicentenario, una medida que dispuso el gobernador Juan Manuel Urtubey para evitar que la débil economía salteña se derrumbe tras el cambio de gobierno.

Y si hay más ajuste, seguramente le costará a la Provincia restringir más de lo que ordena el Pacto Fiscal. Las cuentas locales desfasadas habían comenzado a ordenarse, según se informó en el marco de la Comisión Interjurisdiccional de Seguimiento, Control y Políticas de Reducción del Déficit Fiscal, que se creó con la ley 8.070, de Presupuesto 2018. En la próxima reunión de este grupo de trabajo, que tendrá lugar la semana que viene, el impacto sobre la deuda pública será el principal tema de consulta.

Hay muchos datos negativos, especialmente el de una inflación que no cede, daña severamente el poder adquisitivo de salarios ya venidos a menos, justificando que se observe a este momento con mucha preocupación. En ese marco, vale la sugerencia de Pablo Kosiner, el presidente del bloque peronista más dialoguista de Diputados de la Nación, quien marcó la necesidad de hacer un corte y un análisis, para saber que está pasando.

Salta, 04 de mayo de 2018

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