Decisiones

Opinion 19 de abril de 2018
Una sinuosa relación encontró una nueva huella por dónde transitar en un año que irrumpió como difícil políticamente. Por estas horas aparecieron fuertes señales que el gobernador Juan Manuel Urtubey y el intendente capitalino Gustavo Sáenz han decidido guardar las armas y ponerse a trabajar en soluciones a serios problemas sociales, consecuentes con una política económica nacional que obliga a severos ajustes en las provincias y municipios.
urtubey saenz

Particularmente a partir de las elecciones de octubre pasado –que en Capital consolidaron el liderazgo político del jefe comunal- , se profundizaron las diferencias entre ambos líderes peronistas. El gobernador había dado un paso inmediato cuando a fines de noviembre sentó a su mesa al intendente con el propósito de avanzar en una agenda conjunta que incluya los temas más ríspidos como la coordinación en materia de transporte, servicios y  obra pública.

Esa apertura al diálogo duró apenas horas porque en la constitución de la conducción del Senado Provincial, el gobernador hizo valer su hegemonía y no reservó ningún espacio al saencismo en expansión. El jefe comunal no disimuló su disgusto y tomó distancia de cualquier tarea de gobierno conjunta.

La necesidad de bajar el gasto público y controlar el déficit, obligaron al Gobernador a asestar el último golpe a una alianza que no tuvo oportunidad siquiera de estrenarse. Y el alejamiento fue total cuando hubo que meter la mano provincial en los escuálidos bolsillos municipales, recortando en un punto y medio la coparticipación municipal.

Es así primer cuatrimestre encontró a Urtubey hundido en un plan de austeridad acordado en el marco del compromiso fiscal asumido ante el Gobierno nacional y al intendente afanado en desplegar un generoso plan de obra pública, que le dio la posibilidad de cuestionar las deficiencias de la más importante empresa de servicios administrada por el gobierno provincial. Pero el deterioro del humor social los está obligando a estrechar filas.

Por Aries hubo la muestra de lo que ayer había deslizado el intendente en declaraciones periodísticas, al destacar su intención de trabajar codo a codo y de manera conjunta con el gobernador de la provincia, por aquello de que “si  le va bien Urtubey le va bien a los salteños”. Hoy se mostraron unidos por el espanto de una política tarifaria que amenaza con desbastar los bolsillos de la población, sin diferenciar radicación geográfica, pertenencia social y, mucho menos, identificación partidaria. 

El resultado es que ambos mandatarios van a trabajar juntos en la definición de un sistema de tarifas que los usuarios puedan pagar sin afectar la actividad de las prestatarias de servicios, dotándolo de previsibilidad.

Seguramente la sociedad puede ver con alivio la comprensión de sus demandas por parte de los gobernantes. Los sectores políticos, en tanto, han comenzado a tejer renovadas especulaciones sobre el tiempo pre electoral que transcurre.

Salta, 19 de abril de 2018

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