Brechas

Opinion 28 de marzo de 2018
Son infinitas las brechas en la Argentina. Las hay de carácter estructural, económicas y sociales. Y también se imponen permanentemente las brechas que crea la política, desde el nacimiento mismo de la Nación, que se construyó sobre la confrontación de unitarios y federales.
pañuelos

Una de las brechas más duras es la que generan las desigualdades regionales y  provinciales  de  desarrollo. Las disparidades territoriales mantienen zonas periféricas, que las acciones de gobierno no han armonizado.

Pero la más dolorosa es la que dejó el terrorismo de Estado de la última dictadura, que quebró hasta instituciones señeras como la propia Iglesia. A casi medio siglo, las heridas no cierran y no cerrarán mientras sobrevivan las demandas de las víctimas, algunas de las cuales no han sido aún reconocidas como tales.

No se necesitan mayores evidencias de esta brecha porque se expresan permanentemente. No es precisamente el propósito de la conmemoración de cada 24 de marzo en la Argentina, pero será el termómetro que indicará si se recupera la salud comunitaria de la Nación.

Cada turno de gobierno estará obligado a hacer su aporte al restablecimiento de la integridad del tejido social, roto por la acción criminal de grupos radicalizados. Lo hizo el presidente Raúl Alfonsín, como primer paso tras la recuperación de la democracia enjuiciando a los principales responsables. Lo intentó erróneamente  el presidente Carlos Saúl Menem, tratando de cerrar el nefasto capítulo de la historia institucional con leyes que terminaron siendo de consagración de la impunidad. Se avanzó por otro camino con las gestiones del kirschnerismo, que abrieron la etapa de la memoria, la verdad y la justicia, llevando a la cárcel a genocidas.

Hoy está vigente otra etapa, que fue definida por el secretario de Derechos Humanos de la Nación como la de búsqueda del  apaciguamiento de la sociedad. Es de esperar que las expresiones de Claudio Avruj apunten a los esfuerzos por establecer la calma y la tranquilidad en ánimos exaltados o imponer una tregua o definitivamente la paz entre sectores enfrentados por visiones contrapuestas sobre un período negro de la vida argentina.

Se puede coincidir con el funcionario en que los fanatismos producen enormes divisiones que no sirven para nada, pero evidentemente no todos están dispuestos a aceptar que los pañuelos blancos tienen un valor simbólico importante, dado que representan la dura resistencia de mujeres a la más cruel dictadura que recuerden los argentinos. Eso explica que la campaña por visibilizar el ícono de madres y abuelas que buscan a hijos y nietos desaparecidos, sea repudiada por algunos pero también utilizada espuriamente por otros.

Así como los salteños han coincidido en el valor de la gesta güemesiana, al punto de lograr que su líder tenga carácter de héroe nacional, quizás el tiempo ayude a elevar a los pañuelos blancos por encima de algunas testas que están perdiendo el derecho a portarlos.

Salta, 28 de marzo de 2018

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