Escándalo

Opinion 22 de marzo de 2018
Finalmente, la Cámara de Diputados de la Nación no logró pronunciarse respecto del dictamen de la Bicameral de DNU sobre el megadecreto 27 de enero pasado, que derogó con su mera promulgación más de 20 leyes. Este resultado fue consecuencia del retiro del oficialismo que, con apoyos circunstanciales, dejó sin quórum al cuerpo tras 15 horas de deliberaciones.
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Durante la extensa reunión, primera sesión ordinaria desde noviembre de 2016, se aprobaron  tres proyectos de ley que reemplazan disposiciones contenidas en el cuestionado Decreto de Necesidad y Urgencia. Esa tarea fue producto de un trabajo para alcanzar consenso en torno de disposiciones necesarias, atento a que el oficialismo no tiene mayoría propia en el Congreso como para imponer su criterio y la oposición está fragmentada por lo que también debe esforzarse para aunar posiciones.

Lo ocurrido esta madrugada, tachado de escándalo por el forzamiento de un final abrupto, no es solamente una picardía política. Genera dudas sobre la contraposición de normas vigentes hasta tanto no se complete el tratamiento legislativo de los proyectos que tuvieron sanción de la Cámara baja.

Y son cuestiones de fuerte impacto como la embargabilidad de la cuenta sueldo o el uso de los fondos de jubilados para cubrir demandas de recursos por parte del Ejecutivo nacional, entre otras medidas. El esfuerzo por llegar a acuerdos  y plasmarlos en votos en el recinto fue inútil porque la trampa para no cambiar la voluntad presidencial expresada en enero, acechó durante toda la noche.

La peor parte se la llevó el bloque justicialista que acompaña desde una posición dialoguista al presidente Mauricio Macri y al que pertenecen representantes salteños. Hay que destacar que de los siete diputados por Salta, solo Sergio Leavy –del Partido de la Victoria- ejerce una oposición plena.

Es legítimo el posicionamiento de los legisladores en base a sus convicciones pero no en tanto burle la voluntad popular o no sostenga coherencia con su discurso. La dura crítica que mereció el megadecreto por parte de los legisladores urtubeístas no condice con el precipitado retiro del recinto de sesiones. De ese grupo, que integran Javier David, Pablo Kosiner y Andrés Zottos, solo el primero volvió a sacar los pies del plato y se sumó a la exigencia de lograr la derogación del DNU, quedándose en el recinto. Le queda explicar por qué sigue perteneciendo a un bloque con el que va en contramarcha.

Los restantes ya no pueden escudarse en el propósito de contribuir a la gobernabilidad del país o denunciar presiones que ponen en riesgo la gobernabilidad de la Provincia ha perdido efectividad, cuando no solo no restan votos –como ocurrió con la reforma previsional- sino que hasta le quitan el cuerpo al debate.

La incumplida promesa de Cambiemos de dar un salto de institucionalidad no puede ser reclamada por estos diputados salteños.

Salta, 22 de Marzo de 2018

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