Tormenta

Opinion 16 de marzo de 2018
El ministro de Economía, Emiliano Estrada, describió anoche los avatares de la situación fiscal que configuraron lo que llamó la “tormenta perfecta”. Colocó todas las cartas sobre la mesa de Cara a Cara confirmando que la tempestad aún se abate sobre las cuentas públicas, por estos días sometidas a auditorías internacional y nacional.
emiliano estrada

El hombre común no tiene cabal percepción del esfuerzo que se viene realizando desde el Ejecutivo provincial a fin que, por lo menos, no haya recortes en prestaciones de servicios ni despido de personal, además de mantener al día del pago de sueldos. Este último no es un dato menor atento a la importancia que tiene la masa dineraria que significa para dinamizar el consumo.

La conducción económica ha sido renovada en la Provincia hace unos cien días atrás y en ese lapso tuvo que enfrentar un paquete de vencimientos monumental, sin que no había disponibilidades para cubrirlas. El ministro explicó que la caída en la economía en el 2016 impactó en la coparticipación, generando menores ingresos que se sumó a medidas del gobierno nacional de reformas al impuesto a las ganancias y eliminación o reducción de retenciones al agro, para mencionar algunas.

Otro dato relevante que expuso el titular de la cartera de la Hacienda Pública es que  el llamado Consenso Fiscal en realidad es un pacto por el que las partes suscriptoras se obligan a cumplir con determinadas medidas, como único camino para evitar el derrumbe o el descenso al vacío. El gobernador Juan Manuel Urtubey tuvo que firmar para evitar que se pierdan 2.000 millones de pesos de la coparticipación, que hubiese sido letal para la Provincia, según sus textuales palabras.

Pero todavía se anda a tientas respecto del impacto de medidas de ahorro –o de ajuste, como califica la oposición- en el intento de equilibrar el déficit. Precisamente hoy vence el plazo para que cada área del Ejecutivo presente una planificación presupuestaria para el segundo trimestre, basada en prioridades. Todo indica que más allá de lo que indique el presupuesto aprobado por la Legislatura, no hay certeza de su cumplimiento y así lo confió el joven ministro a los senadores que lo interpelaron esta semana. Esta metodología se aplicó en primer trimestre y ha permitido tener una hoja de ruta precisa de lo que cada sector gasta y se repite hasta junio, se trabajará con datos precisos para no dibujar el presupuesto 2019, un año electoral.

Seguramente solo se trata de apuntes de trabajo para un ministro agobiado por desbordes con difícil reencauzamiento. Las posibilidades de ahorro están al límite y las esperanzas se centran en el retiro de un poco más de un millar de empleados en condiciones de jubilarse. Otras disposiciones no son de fácil aplicación, como es el fin de designaciones políticas que se sostienen bajo otras figuras o el pago de subsidios a amigos del poder, que seguramente pagarán los favores al momento de elecciones.

Tampoco se pudo bajar el gasto en pasajes aéreos y viáticos. Los tres mandatos de Juan Manuel Urtubey fueron generosos en viajes a todo el mundo. Y ni la tormenta los detiene. 

Salta, 16 de Marzo de 2018

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