Tan cerca de Dios y tan lejos de los Estados Unidos

Opinion 14 de marzo de 2018 Por
En realidad la frase correcta es “Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, estas fueron las palabras que pronunciara el expresidente mexicano Porfirio Díaz a principio del siglo XX, haciendo referencia a los problemas bilaterales con Estados Unidos.
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Desde enero de este año, el presidente americano Donald Trump  venia analizando un informe que le había elevado el secretario de comercio, en el que le sugería varias opciones para limitar las importaciones de acero y aluminio, con el pretexto de que afectan  la seguridad nacional, porque, debilitan las industrias locales, que son claves para la defensa de ese país.

De esta manera, hace algunos días atrás y bajo el lema “American First” (Primero Estados unidos), se conoció la decisión de ese país, de imponer aranceles de un 25% a las importaciones de acero y otro arancel del 10% a las compras de aluminio por tiempo ilimitado, lo que constituye un nuevo giro proteccionista en la politica comercial de la principal potencia global.

Si bien, el principal destinatario de esta medida son las importaciones de China, que es el mayor productor de acero y aluminio del mundo, al ser generalizadas a todos los países, la medida afectará también las ventas argentinas e impactará fundamentalmente sobre Aluar y Tenarislas dos principales exportadoras de tubos de acero sin costura, pertenecientes al grupo Techint.

Solo por dar un dato, en el 2017, nuestro país exportó a Estados Unidos U$ 550 millones en aluminio y U$ 220 millones en acero.

Pero no somos los únicos, a nivel regional, la decisión de imponer aranceles también le asesta un duro golpe a Brasil que exporta nada menos que 5 millones de toneladas de acero a la primera potencia global. La proximidad de México con Estados Unidos, esta vez le jugo a favor ya que  junto con Canadá son miembros  del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, más conocido como el NAFTA.

Difundida esta noticia, varios especialistas en comercio internacional vaticinaron una guerra comercial y una batalla legal en la Organización Mundial del Comercio. Desde el gobierno argentino evitaron pronunciarse hasta conocer la letra chica del decreto.

El presidente Mauricio Macri comenzó a percatarse de que volver al mundo no es suficiente, ya que luego de volver de su cita con Donald Trump con una simbólica apertura de limones al mercado americano, poco tiempo después se levantaba allí una barrera descomunal a la millonaria entrada del biodiesel argentino a ese mercado.

De todas maneras y con la llegada de la nueva administración,  Argentina se encuentra en el radar de los países amigos, aliados de Washington, a ese grupo en el que están desde hace años, Chile, Colombia y Perú. Pero la prioridad para la agenda americana sigue siendo que nuestro país vele por la seguridad y la defensa, con el foco puesto en la triple frontera, sumado a esto la decisión compartida de aislar al chavismo venezolano.

Por estos días y desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, se están realizando fuertes gestiones para que nuestro país se una a México y Canadá a fin de obtener una exención de los aranceles estadounidense sobre la importación de acero y aluminio. Desde ya, está bueno aclarar que Argentina no es la causa que contribuye a las distorsiones que afectan a los mercados americanos y mundiales. Pero también, es bueno aclarar que a la principal potencia del mundo, esto poco le importa, le importa más proteger y custodiar el monopolio de las tecnologías de punta, de la biotecnología y de las industrias del conocimiento y de la comunicación, privilegios defendidos a capa y espada, para que el norte siga sabiendo y el sur siga repitiendo.

Percibo que continuaran creciendo las barreras económicas, como crecerán también las barreras humanas. Para muestra, basta un botón, solo hay que echar un vistazo a las nuevas leyes de inmigración en los países europeos o al muro que Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza, están construyendo a lo largo de la frontera con México y a fin de que no resulte tan desagradable, pretenden pintarlo de colores suaves y hacerles agujeritos para poder mirar al otro lado. 

Salta, 12 de marzo de 2018.

 

Sergio Vargas

Lic. Relaciones Internacionales.

 

 

 

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