Renovación

Opinion 13 de marzo de 2018
Que los municipios de la Provincia no la están pasando bien lo prueba la intensa movilización de los intendentes. Ahora se han sumado los concejales que, a una convocatoria del Ministerio de Gobierno, respondieron con su concurrencia a una jornada de capacitación. No fueron a aprender técnicas legislativas; fueron a que se visibilice la problemática de sus comunas y la mala calidad de relacionamiento institucional.
López Arias con Concejales

El Foro de Intendentes está en la primera línea de las demandas, especialmente de recursos, pero también viene advirtiendo sobre incumplimientos que alertan de la profundización de la crisis fiscal. Ayer se habilitó un proceso de regionalización de la asociación de los jefes comunales para participar activamente en la gestión política de resolución de sus problemas.

El intendente, en la última década, pasó de tener una imagen de fuerte significación institucional para la ciudadanía del interior, cada vez mayores responsabilidades por descentralización de la gestión del gobierno provincial. Con este modelo, tres mandatos de gobierno municipal quedaron atados al destino de un gobernador que los repitió pero que en la etapa final ha comenzado a pagar las facturas de su aspiración de poder.  Y comparte el costo con los jefes comunales.

Al fin de los tiempos, la extrema decisión de cubrir los gastos corrientes –particularmente el pago de sueldos- con cualquier tipo de recurso. Desde el Ejecutivo provincial se señala que las dificultades para enviar fondos con destino determinado obedecen a que los municipios no pueden demostrar avance de obras porque los dineros fueron a otra finalidad. Los intendentes denuncian que en la etapa de final de mandato, el sueldo de los empleados públicos provinciales se paga con un descubierto de 10 mil millones de pesos que se toma en el agente financiero de Salta

La sociedad de conveniencia está languideciendo y no por falta de afecto sino de dinero. En el ámbito de la reunión de concejales se comentó que se hicieron muchas promesas, se despertaron demasiadas expectativas y no todos los intendentes pueden cumplir con ellas. El Fondo de Reparación Histórica, creado por Ley 7691 de 2011, absorbió casi mil 50 millones de pesos  pero cumplido el plazo de su vigencia, no alcanzó sus objetivos. Un nuevo Fondo, integrado al igual que el anterior con recursos provenientes del endeudamiento externo, heredó las obras incumplidas y formuló sus propias propuestas que tampoco se están realizando de acuerdo a lo dispuesto mediante convenios largamente negociados con intendentes y legisladores.

 Los Concejos Deliberantes no fueron protagonistas importantes de todos estos procesos y quizás por ello, su última integración ha dejado a buena parte de los intendentes sin mayorías propias.  Todo indica que han aparecido nuevos jugadores decididos a concretar la renovación política.

Salta, 13 de marzo de 2018

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