Cansancio

Opinion 02 de marzo de 2018
Es preocupante la situación económica provincial. No es una novedad pero sí la conclusión más acabada de reflexiones del gobernador Juan Manuel Urtubey, quien expresó su impotencia para revertir tal estado por la limitación que plantea la falta de competitividad regional.
urtubey

Definitivamente el problema es severo y trasciende la crisis fiscal. El déficit de las cuentas públicas, reconocido en su real dimensión al momento de suscribir un nuevo Pacto con el Gobierno Nacional, es solo una pata del problema. Según el mandatario, desendeudó la Provincia de una década a la fecha pero desde 2015 ha comenzado a transitar el camino de los créditos como un mecanismo para morigerar el impacto de los cambios macroeconómicos.

Pero si el desequilibrio de la administración del Estado ha encendido una luz amarilla en una provincia que en los últimos treinta años no ha mostrado una mejora significativa en su situación periférica, se torna roja cuando se proyecta para los próximos dos años, los últimos de una gestión que irreversiblemente ha comenzado a languidecer. No se nota en el titular del Ejecutivo Provincial ninguna intención de innovar o, al menos, ensayar una salida que no se haya puesto a prueba.

Por ahora, el mandatario estás más empeñado en buscar las razones de lo que parece una caída en picada de un modelo de gestión.  En el retorno del programa periodístico Cara a Cara, que suele ofrecerle la posibilidad de un balance de gestión anticipado al informe a la Asamblea Legislativa del 1 de abril, atinó a recordar que existe un plan de desarrollo que se elaboró con la participación de todos los sectores sociales pero que el salteño desconoce. Salta 2030 se mostró anoche como un cepo que limita su capacidad de iniciativa.

También adjudicó responsabilidades a un gobierno central que llevó a que  en Salta no haya desarrollo en inversiones y lo poco que recibe la Provincia es a cuenta gota y, por ahora, a nivel de servicios. Un gobernador angustiado lamentó que todo esté planchado y la reforma tributaria, en cuya aprobación jugó un rol protagónico, solo ha provocado que se profundice ese problema que es su justificativo y que entienden los iniciados: la competitividad.

Esta no es más que la capacidad para competir en un plano determinado, que no solo depende de lo que se produce, sino cómo y para qué o para quién y, especialmente, en qué contexto. Nunca o cada vez menos jugó el federalismo como una sistema para ejercer el poder y cada vez lo hace en menor medida. Como nunca se está afianzando un centralismo que no reconoce una de las riquezas del país, que no es otra que sus diferencias.

Anoche, el Gobernador de Salta demandó más protagonismo del Estado nacional para limar asimetrías y expresó su deseo  de tomarse un respiro en la política.

Salta, 12 de marzo de 2018

 

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