Gesto

Opinion 14 de febrero de 2018
El catolicismo, el más importante credo de la Argentina, inicia hoy la Cuaresma, a la que define como el signo sacramental de la conversión. Como es habitual, el Papa hizo conocer su mensaje que en esta oportunidad contiene el deseo de su  voz traspase las fronteras de la Iglesia Católica y llegue a hombres y mujeres de buena voluntad, afligidos porque en el mundo se extiende la iniquidad y se debilita el sentido de una misma humanidad.
Cuaresma

El documento del Pontífice advierte sobre el trabajo de falsos profetas, que se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Especialmente preocupa el impacto sobre los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas, dice. También lamenta por aquellos que se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido. Todo ello lleva a la pérdida de lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar.

 El mensaje de la Iglesia para esta Cuaresma destaca una cadena que se forma con la pérdida de la caridad es por la avidez por el dinero, que lleva al rechazo de Dios, que se transforma en violencia que se dirige contra aquellos a los que se considera una amenaza para las certezas, todo prójimo que no corresponde a las expectativas propias. Y llama la atención sobre acciones como la promoción del aborto, el rechazo a los migrantes y hasta la contaminación del planeta. Describe como los males de estos tiempos a la acedia egoísta, el pesimismo estéril, la tentación de aislarse y de entablar continuas guerras fratricidas, la mentalidad mundana que induce a ocuparse sólo de lo aparente. En este miércoles se presenta como remedio de estos males a la oración, la limosna y el ayuno.

 El pronunciamiento de la Iglesia Salteña no se corre en absoluto de este lineamiento, especialmente en la convocatoria a convertir la limosna en un auténtico estilo de vida. El Papa mencionó en su documento que especialmente en Cuaresma, muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades. El arzobispo Mario Cargnello propuso ayudar a la Casita de Belén, colocando alcancías en todos los templos.

 De todas maneras cabe señalar que en estos días la caridad se expresó plenamente, no solo en Salta sino en el país.  Las dificultades provocadas por las inundaciones llamaron a la solidaridad de los que se organizaron y concurrieron a asistir con todo lo que tuvieron a su alcance para llevar y seguir entregando sus donaciones.

El gesto no es religioso; es puro humanismo. Y resulta alentador porque son muchos los jóvenes que están movilizados, indicando que no todo está perdido.

 Salta, 14 de febrero de 2018

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