Paso

Opinion 07 de febrero de 2018
Serán 54 mil millones de pesos los que se distribuirán en obras y políticas asistenciales en las diez provincias del norte del país. La distribución se analizará en sendas reuniones que tendrán lugar en el NOA y en el NEA, las dos regiones beneficiarias del Plan Belgrano.
vignolo urtubey

Precisamente el relanzamiento de la ambiciosa propuesta del Ejecutivo Nacional motivará una reunión en esta capital con gran parte del gabinete nacional y los gobernadores de las seis provincias del Noroeste. Seguramente oxigenará una apretada agenda de gestión de Juan Manuel Urtubey, cercado por urgencias ante el inicio del período más activo del año.

A la cabeza de las preocupaciones debe ubicarse el problema generado por las inundaciones de los Ríos Pilcomayo y Bermejo, que afectaron severamente una importante área del territorio provincial, obligando a la evacuación de comunidades enteras, motorizando un operativo de asistencia por todas las vías posibles y generando un nuevo escenario que el propio mandatario calificó como la parte más difícil.

Se trata del retorno a la normalidad, un proceso que tomará su tiempo y exigirá también ingentes recursos, dada la envergadura del daño producido por una inundación que no tiene antecedentes históricos que la superen.  Mientras aún la tarea central está en la atención del desborde de aguas,  que destruyó rutas, derrumbó puentes, arrasó con poblados, ganado y siembras, en los niveles superiores de los gobiernos provincial y nacional se trabaja en el día después, el gran problema que emerge  cuando las aguas bajan.

El lado virtuoso de esta tragedia es que ha facilitado la concentración de recursos para enfrentar sus consecuencias, permitiendo el despliegue de un operativo sociosanitario que en pocos días ha facilitado el relevamiento del estado de salud de una población privada -en tiempos normales- de todo tipo de beneficios, por su escasa capacidad de acceso al ejercicio pleno de derechos. Un dato es que se ha controlado el cumplimiento del programa de vacunas de la población infantil y se suministraron dosis pendientes de aplicación.

Pero la población evacuada quiere volver a lo suyo, aun a sabiendas que le espera la desolación de las pérdidas.  El reconocimiento de esta circunstancia ha puesto al gobernador Urtubey en el centro de una polémica. "Es paradójico ver que perdieron todo y a la vez no perdieron casi nada, porque no tenían casi nada”, comentó el mandatario a un diario porteño.

A diez años de gobierno, es la asunción que el departamento Rivadavia no sintió su paso por el poder político.

Salta, 07 de febrero de 2018

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