Inundación

Opinion 02 de febrero de 2018
Es preocupante la situación en el departamento de Rivadavia. Ha llegado el pico de la creciente del Río Pilcomayo y está arrasando con todo lo que encuentra a su paso. Pero los pronósticos meteorológicos son alentadores porque menguó la lluvia en la alta cuenca y las aguas comenzaron a bajar.
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Más de diez mil salteños están enfrentando una de las peores catástrofes que puede afectar a una persona: el desarraigo. La inundación los obliga a abandonar todo lo que no pueden llevar en sus manos; esto es, todo lo que plantaron durante su vida y lo que queda contenido dentro de ello. Apenas cargan con lo imprescindible, como es algo de ropa y papeles, aquellos que tienen la suerte de estar documentados.

Las imágenes que se conocen de la zona afectada muestran que, en realidad, tampoco es mucho lo que queda expuesto al avance del río desbordado. La precariedad de las viviendas lleva a reflexionar sobre cómo se puede llevar adelante una vida digna en una zona con registros climáticos extremos y con riesgos permanentes, no solo producidos por los cursos de agua y abundantes precipitaciones estivales, sino también por las enfermedades que favorecen el hábitat hostil y la pésima nutrición de quienes lo habitan.

El jefe del Gobierno Provincial ya ha advertido una circunstancia y se aferrará a ella con uñas y dientes. Se trata de una inaudita crecida del Pilcomayo, dijo al destacar la situación que se registra en una de las áreas más pobre del país, a la que también atraviesa el Bermejo, otro río con caudal crecido.

La gravedad de la actual situación tiene que ver con un registro de creciente con escasos antecedentes pero para nada borra que es un espacio que anualmente, en la época de verano, queda sometido a los inconvenientes del exceso de agua. Los cortes de ruta aíslan a las poblaciones que deben superar esos obstáculos con su propio esfuerzo; además, pierden parte de su producción de subsistencia, especialmente de ganado y algunos sembradíos. Para ellos nunca hubo inversiones suficientes.

No es este el caso. Hoy se ha reunido el Gabinete en pleno bajo la presidencia del propio mandatario para repasar lo actuado en las últimas horas, aún cuando las primeras medidas de asistencia y contención comenzaron a desplegarse hace por lo menos diez días. “La prioridad es la inmediata y mejor atención de nuestros hermanos”, fue la referencia de Juan Manuel Urtubey, frente a la evacuación de más de mil familias, a las que no sirvieron las obras realizadas en el pasado año.

Lo que está ocurriendo en Rivadavia es obra de la naturaleza, que genera situaciones que se conocen desde que el hombre habita la zona. Los efectos tienen más que ver con la desidia, la inoperancia y la indiferencia de sucesivos gobiernos.

Salta, 02 de febrero de 2018

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