Debate

Opinion 31 de enero de 2018
Crece la preocupación en torno de la situación económico-social de la Provincia. A la crisis fiscal se suman despidos en sectores importantes de la actividad industrial y de servicios. Hay coincidencia en señalar que es el momento que la política emerja de sus problemas domésticos y conduzca los procesos de solución de los grandes problemas.
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En ese orden cabe destacar la intervención legislativa pese al receso, en el análisis de los principales puntos de conflicto, aún cuando la falta de actividad formal está marginando al sector de una participación directa en definiciones de fondo. En los últimos diez días, al menos los diputados tuvieron la oportunidad de tomar contacto con los principales protagonistas de la crisis azucarera, que está llevando a que casi un millar de trabajadores pierdan su fuente laboral.

De todas maneras, el debate de fondo es sobre cómo salir de la actual situación, a partir de la decisión del Ejecutivo Provincial de acordar con el Nacional un convenio de acción, cuya aplicación no muestra resultados esperados. Los distintos sectores políticos están poniendo miradas diferentes u observando la evolución de la crisis desde diversas aristas.

Diputados de la oposición han destacados dos aspectos sobresalientes. El titular del bloque de Cambiemos, que refleja en la Cámara baja provincial al oficialismo nacional, advirtió como un rasgo preocupante el creciente endeudamiento provincial.  Desde el radicalismo, se cargaron todas las tintas en el grado de responsabilidad que tiene la gestión local por su falta de iniciativa para la resolución de problemas de larga data.

En el oficialismo, la variopinta integración, revela que no hay homogeneidad en la apreciación de los problemas y en la propuesta de soluciones. Sus voces se suman a la coincidencia general que el déficit de las cuentas públicas es un escollo que debe superarse con urgencia. Los caminos que se proponen para salir del atolladero hacen la diferencia.

La concentración de esfuerzos en el Ejecutivo para bajar el gasto público, tiene un complemento en la decisión de mejorar los ingresos. Esa ecuación virtuosa, sin embargo, se va a reflejar este año en una afectación de la actividad económica por mayor presión fiscal y en la escasez de recursos para la atención de la problemática social.

Hay un debate incipiente en medio de un clima de conflictividad creciente. La sociedad debe estar atenta y no retacear su participación.

Salta, 31 de enero de 2018

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