Equilibrio

Opinion 29 de enero de 2018
A pocos días de la primera ronda de negociaciones en el marco del Procedimiento Preventivo de Crisis solicitado por el Grupo Gloria, que explota el Ingenio San Isidro, se ha complicado el panorama del sector en la Provincia. Mientras en Campo Santo la planta industrial se ha cerrado, el Ingenio El Tabacal comenzó un proceso de reestructuración del personal. En una semana, casi mil trabajadores quedaron sin su fuente de trabajo.
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Que la principal industria provincial exprese signos negativos proyecta una sombra preocupante sobre la situación económica provincial, severamente afectada por la crisis fiscal.  De allí que el gobernador Juan Manuel Urtubey resolvió intervenir directamente y viajó a Lima para intentar encontrar una solución para el San Isidro.

Tanto Gloria como Seaboard Corporation han reconocido dificultades en el sector. El presidente de Tabacal, Ing. Hugo Rossi, aseguró que ese ingenio viene arrastrando pérdidas hace cinco años, por 350 millones de pesos anuales en los dos últimos periodos. Esas dificultades no se explican en el marco de un mercado internacional en el que la producción mundial es deficitaria frente al consumo, según datos de la Organización Internacional de Azúcar.

En el país, en lo productivo, los rendimientos fabril y cultural fueron óptimos en la campaña anterior. Los precios del azúcar refinado en el mercado interno crecen y en el externo, se pagan buenos precios en el comercio de azúcar crudo.

Estas circunstancias fueron reconocidas por El Tabacal, aunque también se resaltó que las buenas expectativas para la campaña 2017/18 fueron impactadas  por otras medidas. Como suela suceder en estas circunstancias, el ajuste se produce  en el sector laboral, trasladando el efecto de las políticas económicas al ámbito social.

 Tanto en el caso del ingenio de Campo Santo como en el de Hipólito Irigoyen, las decisiones empresarias tienen carácter irreversible. Y todo parece confirmar que efectivamente ese es el carácter porque no hubo una instancia de negociación con el sector gremial y por la reacción del mandatario provincial, que no trepidó en embarcarse a Lima para intervenir en  la búsqueda de una solución.

Cabe destacar que en ambos casos se trata de la principal fuente de trabajo de sendos centros urbanos, con el efecto multiplicador que tienen ya que generan una red de actividades económicas conexas, como la de proveedores y logística. De allí la movilización política que estas decisiones empresarias han generado.

Por ahora, se debe esperar que los problemas económicos encuentren soluciones equilibradas con la situación social. Es en este punto en que se verá la efectividad de la política.

Salta, 29 de enero de 2018

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