Diálogo

Opinion 04 de enero
Una movilización gremial, a cuatro días de iniciado 2018, es un arrastre de la complicada situación política del año anterior. La ola reformista, un frente gremial fragmentado y una difícil situación económica conforman un panorama difícil, que justifica que en el momento más alto del verano la calle sea copada por la protesta.
ATE

Con un pliego de reivindicaciones aplicable a todo el país, la convocatoria de la Asociación de Trabajadores del Estado  ha encontrado más de una razón que justifica la medida de fuerza. Las demandas van desde el pedido de reincorporación inmediata de todos los despedidos a la desmilitarización de las Fábricas Militares que aún operan en el país.

Los reclamos sintetizan las consignas de todas las manifestaciones realizadas durante el proceso electoral que culminó en octubre último, que se profundizaron tras conocerse los resultados de fuerte apoyo al gobierno nacional.  Una de sus consignas es el pedido de desprocesamiento de luchadores populares, considerando como tal a figuras como Milagro Sala, sobre la que pesan severas acusaciones por corrupción. También demanda el castigo a los responsables políticos y fácticos de la represión del 14 y 18 de diciembre pasado, en inmediaciones del Congreso Nacional, cuando se desarrollaba el debate en torno de la reforma previsional.

ATE también sostiene reclamos como el fin de los despidos que se estuvieron registrando en distintos niveles del Estado, a través del recurso de no renovación de contratos, que le da fuerza a su pedido de urgente pase a planta de los trabajadores precarizados. En Salta se verifica tal situación en diversos municipios, como el de Gral. Güemes.

La problemática laboral en el ámbito del Estado es muy compleja, porque no hay un modo único de relación sino se multiplican las figuras que, en general, llevan a un alto grado de precarización, insostenible en el ámbito privado. Además, en pocos casos el empleo público es la repuesta que los gobiernos dan por su incapacidad de promover condiciones favorables a  la creación de empleo genuino. Desde el propio sector gremial se ha reconocido que desde el 2013, se cedieron los salarios por puestos de trabajo aún avizorando la crisis actual.

El listado de cuestiones que generan el rechazo y justifican las demandas de ATE no tiene unanimidad en el conjunto de entidades gremiales, ni siquiera entre las que representan a distintos sectores de la administración pública. Esta disidencia se mantiene aún en la cuestión de fondo, que es el proyecto de ley de reforma laboral girado al Congreso por el Ejecutivo Nacional.

El gremio movilizado hoy milita en el sector que teme que tal reforma afecte condiciones logradas durante décadas de lucha. Sin embargo, todo indica y así lo ratifican voceros de la CGT, hay un escenario de acuerdos, que desplazan dicha propuesta de la zona de riesgo de derechos vigentes. En síntesis, la conflictividad actual es parcial y se contrapone a quienes sostienen al diálogo como el camino para resolver la difícil problemática laboral.

Salta, 04 de enero de 2018

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