Debate

Opinion 28 de diciembre de 2017
Para terminar con la Argentina de los fracasos, hay que poner en valor la política. Fue una sentencia emitida al cierre de más de 10 horas de debate del Senado de la Nación, durante las cuales se trató y aprobó el paquete de proyectos de índole económica puesto a consideración del cuerpo.
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Fue el último paso dado antes de proceder al cierre del período extraordinario de sesiones del Congreso, que dejó atado un voluminoso paquete de reformas propuestas por el Ejecutivo Nacional. También se aprobó el presupuesto 2018, que al decir del principal referente de la oposición fue objeto de sustanciales reformas, producto de la negociación entre los Gobernadores y el Presidente de la Nación.

 Es que los principales resultados radican en que se recuperó el diálogo, imprescindible para asegurar la gobernanza en un sistema en que la gestión nacional no tiene mayoría en los cuerpos legislativos, situación que obliga a una permanente negociación entre los distintos sectores políticos para alcanzar los consensos necesarios para avanzar en las leyes propuestas para el debate.

Y ese diálogo es político, institucional, partidario y parlamentario. Precisamente se destacó que fue el diálogo parlamentario el que permitió que, gobernando en minoría, el Ejecutivo lograra la aprobación de  importantes leyes como el pago a los holdouts.

Por ello es que la última sesión legislativa del año provocó la centralización de la atención en la figura del jefe del bloque Justicialista, Miguel Pichetto, quien –si bien representa a la principal fuerza de oposición- debe tender puentes de plata entre las dos puntas de una grieta creada por sectores que representan intereses ajenos al general.  De la mano de un opositor relevante, fue posible encontrar razones para un acuerdo que puso a los gobiernos provinciales a cubierto de una decisión judicial que iba a  impactar de lleno en las arcas menguadas por restricciones de orden tributario.

El último debate parlamentario del año mostró una imagen de consolidación democrática, que permite sostener disensos como los expuestos por el principal referente de la oposición cuando apoyaba la sanción de la principal herramienta de manejo de una ingente masa de recursos públicos.

Este final alienta  un buen inicio para una etapa difícil, complicada por razones de naturaleza fiscal y por políticas públicas que esa oposición advierte como ineficientes, Y pese a ello, la oposición,  lo plantea como alternativa a la violencia de la calle. Porque se resuelve con debate.

Salta, 28 de diciembre de 2017

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