El Papa pidió por la paz en Jerusalén

El Mundo 25 de diciembre de 2017
En una de las citas más importantes para el cristianismo, como es la Navidad, el Papa Francisco lanzó un fuerte llamamiento por la paz en el mundo, con especial atención a Jerusalén.
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El Sumo Pontifice lo hizo desde el balcón central de la fachada de la Basílica vaticana ante más de 50.000 personas reunidas en la plaza de San Pedro, donde se percibió notablemente el aumento de las medidas de seguridad en plena alerta yihadista, tras la derrota del Estado Islámico en Irak y Siria que amenaza con centrar la actividad del grupo terrorista en Occidente.

Antes de impartir la tradicional bendición Urbi et Orbi (a la ciudad de Roma y al mundo), el Pontífice puso en primer plano el sufrimiento de los niños para insistir en que, "mientras el mundo se ve azotado por vientos de guerra y un modelo de desarrollo ya caduco que sigue provocando degradación humana, social y ambiental, la Navidad nos invita a recordar la señal del Niño y a que lo reconozcamos en los rostros de los niños, especialmente de aquellos para los que, como Jesús, no hay sitio en la posada".

En primer lugar el Papa hizo hincapié en la crisis entre israelíes y palestinos, que han decretado ya tres Días de la Ira en respuesta al cambio de estatus de la Ciudad Santa y han protagonizado manifestaciones casi diarias contra la decisión de Estados Unidos -a la que ayer se sumó Guatemala, que anunció también que cambiará su embajada- en los territorios ocupados.

"En este día de fiesta, invoquemos al Señor pidiendo la paz para Jerusalén y para toda la Tierra Santa; recemos para que entre las partes implicadas prevalezca la voluntad de reanudar el diálogo y se pueda finalmente alcanzar una solución negociada, que permita la coexistencia pacífica de dos Estados dentro de unas fronteras acordadas entre ellos y reconocidas a nivel internacional", indicó Francisco.

El Papa ya instó a respetar "el statu quo de Jerusalén" tras el anuncio de Trump el pasado día 6 de diciembre. Asimismo, el Pontífice rezó para que "el Señor sostenga también el esfuerzo de todos aquellos miembros de la comunidad internacional que, movidos de buena voluntad, desean ayudar a esa tierra martirizada a encontrar, a pesar de los graves obstáculos, la armonía, la justicia y la seguridad que anhelan desde hace tanto tiempo".

Posteriormente, el Santo Padre hizo un recorrido por diversos países en conflicto de la región, como Siria, a la que deseó que "pueda finalmente volver a encontrar el respeto por la dignidad de cada persona, mediante el compromiso unánime de reconstruir el tejido social con independencia de la etnia o religión a la que se pertenezca" y de Irak "que todavía sigue herida y dividida por las hostilidades que la han golpeado en los últimos 15 años", aseveró.

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