Retroceso

Opinion 20 de diciembre de 2017
La Cámara de Diputados dio media sanción anoche al proyecto de presupuesto 2018, que a juicio del Presidente del cuerpo es pésimo. Podría asegurarse que es el peor desde 1983 a la fecha, si se tiene en cuenta el énfasis que le puso a su crítica uno de los hombres fuertes del oficialismo.
Sesión19deDic.2

Efectivamente, las disposiciones de la iniciativa propuesta por el Ejecutivo han generado cuestionamientos de propios y ajenos. Desde el interior fue casi unánime la crítica a la integración de un plan de obra que contiene trabajos que ya habían sido previstos, incluso repitiéndose desde hace un quinquenio.

Pero el mayor reparo se lo llevó el artículo 28 del proyecto que elimina el giro automático de 1,5% de la coparticipación municipal, que se restituye a un fondo compensatorio. Los 60 intendentes de la Provincia tomaron nota que esa disposición  es la cara más dura del ajuste que se está imponiendo desde las pasadas elecciones de octubre.

Por Ley 7651, de diciembre de 2010, modificó a  la que la dictadura militar había sancionado 34 años antes fijando el monto total participable a las Municipalidades de la Provincia. La mesa a repartir era del quince por ciento  del monto recaudado por el sistema tributario provincial y lo que corresponda por el Régimen de Coparticipación Federal. Pero también creaba el Fondo de Convergencia Municipal, destinado a asistir los desequilibrios de algunos municipios, sustrayendo el tres por ciento de la coparticipación para que lo maneje el Ejecutivo Provincial.

Cuando Juan Manuel Urtubey les devolvió la mitad de ese 3%, los intendentes ponderaron más que positivamente la decisión del mandatario de restringir su propio poder discrecional y dejar a criterio de los jefes comunales el manejo de recursos que efectivamente le corresponde a los municipios. Pero la nueva realidad fiscal terminó con ese reconocimiento y aunque falta la media sanción del Senado, ya se sabe que no habrá cambios y las arcas de los gobiernos más débiles se verán severamente afectadas. De allí la preocupación que se evidenció ayer.

En rigor de verdad, los municipios no pierden esos recursos; lo que se resiente –y de manera muy evidente- es su autonomía y se recorta su poder político. La capacidad de decisión se desplazó a otro eje y lo que hasta ahora era responsabilidad de quienes gobiernan el día a día de los vecinos vuelve a los lejanos despachos del Centro Cívico Grand Bourg.

Se trata de un cambio sustancial porque ese porcentual representa un importante volumen de dinero que en la mayoría de los casos multiplica por diez el monto total del presupuesto de un año de una comuna.  Se trata de unos 425 millones de pesos que forman parte de la coparticipación municipal, que volverán a manos del gobernador.

El oficialismo votó disciplinadamente, más allá de la representación de los diputados y cargó las tintas sobre el Gobierno Nacional. La oposición se fracturó en casi todos los bloques, en el entendimiento que la crisis no deja a nadie afuera  y exige defender los espacios políticos frente a un retroceso.

Salta, 20 de diciembre de 2017

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