Etapa

Opinion 21 de noviembre
Formalmente se inició hoy una etapa de ajuste que apunta a alinear a Salta en un ordenamiento nacional para alcanzar el objetivo de reducir a la mitad el déficit fiscal de las Provincias a fin de posibilitar un crecimiento y desarrollo sustentable, con competitividad pero también con inclusión social. Así lo ha planteado el flamante Jefe de Gabinete, Fernando Yarade, que en las próximas jornadas dará a conocer un conjunto de medidas difíciles pero impostergables.
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Es un momento político al que el gobernador Juan Manuel Urtubey lo comparó con el segundo tiempo de un partido de fútbol. Los dos años finales de su gestión como mandatario, iniciada hace una década, lo llevaron a la decisión de refuncionalizar el gabinete, reduciendo en un 20% las carteras que lo integran, fusionando áreas e incorporando nuevos colaboradores.

El obligado alineamiento exige el acompañamiento a políticas diseñadas a nivel federal, dentro del marco de un acuerdo fiscal laboriosamente construido y que cambia la relación Nación – Provincias. El sinceramiento de la situación por la que atraviesan ambos Estados y que repiten los 60 municipios en el caso de esta provincia, es una imposición para justificar el nuevo ordenamiento.

Las decisiones fiscales acordadas afectan las finanzas locales y de allí la necesidad de buscar un equilibrio, cuidando los ingresos pero especialmente controlando el gasto. Domina la necesidad de un esfuerzo para lograr un Estado más eficiente y efectivo.

Una de las primeras medidas  a disponer es el incremento de las tarifas de dos servicios esenciales, como son el transporte público urbano y agua y saneamiento. El transporte tiene una fuerte carga de subsidios, tanto nacional –que es decreciente- como provincial, que seguramente deberá ir disminuyendo. Es que los ajustes no tienen muchos nichos donde aplicarse sin resentir prestaciones imprescindibles sobre las que el Estado tiene responsabilidades excluyentes.

El Ejecutivo provincial sabe que para salir la zona periférica del país, Salta necesita crecer por arriba de la media nacional. Es lo que ha señalado el gobernador Urtubey al insistir en la necesidad de abandonar la mala costumbre argentina de profundizar el centralismo. Para ello se requiere competitividad, que no será posible si antes no se resuelve el déficit fiscal.

La tarea no será sencilla si también se ha tomado la decisión de no tener como variable de ajuste a los trabajadores del sector público. En el pago de haberes se está utilizando el máximo permitido por la disciplina fiscal pero no es un gasto ocioso. En esa partida se incluyen los salarios docentes, del personal de salud y de seguridad.

Desde el gobierno nacional se ha tendido una frazada corta por lo que le corresponde al provincial ser más eficiente. Y esa es la consigna para el nuevo equipo que integra desde hoy un gobierno que no es de un partido sino de los salteños, según otra definición que se corresponde con esta última etapa.

Salta, 21 de noviembre de 2017

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