Vientos

Opinion 09 de noviembre
Las pasadas elecciones tuvieron un efecto sísmico, incluyendo réplicas. Por ejemplo, a punto de concluir el año, no hay modo de cerrar un proyecto de presupuesto para el siguiente. Pero este reacomodamiento permitirá que muchos sectores revaliden sus pretensiones o, al menos, puedan hacerse oír en los niveles de decisión.
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El gobierno nacional ha convocado a los gobernadores a ponerse en línea con una serie de acciones que, en la práctica, se observa como un ajuste. Todas apuntan a un reordenamiento y a una restricción para alcanzar el máximo objetivo fiscal: la reducción a cero del déficit de las cuentas públicas, que en Salta alcanza a 4 puntos del PBI. Las Provincias reiteraron la atención a sus particularidades, claramente reconocidas pero nunca atendidas, especialmente en el caso de la región noroeste.

Localmente, las aguas están agitadas. A la necesidad de alineamiento con el gobierno nacional, que es de cuño político diferente –si es que este dato pueda significar un condicionamiento-, se suma una renovación ministerial que va a disimular el cambio que viene. A la sucesión de reuniones que la transición de un gabinete a otro exige, se agregan los encuentros con otros estamentos del Estado y sectores relevantes de la vida provincial. Mañana habrá una sesión de trabajo entre la llamada Multisectorial Empresaria, el gobernador Juan Manuel Urtubey y parte de su nuevo gabinete.

Pero una de las principales reuniones tendrá lugar el martes próximo, cuando los intendentes de toda la Provincia inicien su diálogo con el Jefe de Gabinete designado. La situación de los municipios es clave para esta gestión, como lo fue desde 2007. Cabe recordar que la construcción del poder político del mandatario tuvo su cimiento en esa estructura.

Prueba de la relevancia que se da a la cuestión es el hecho que con premura se seleccionó al futuro Secretario de Asuntos Municipales. Y se hizo con cuidado, al elegir a un ex intendente y un operador político activo. Miguel Calabró entiende que para este complicado tiempo que viene hay que dar gobernabilidad a los ejecutivos, sin desatender lo que el electorado expresó en las urnas al limar el poder de los principales referentes de la política lugareña, insinuando eventuales sucesiones.

Lo que viene es reducción del gasto público, consigna que tiene una fuerte significación en los gobiernos comunales que, por efecto de la descentralización impuesta a fines de la década pasada, tienen responsabilidades y obligaciones ahora insoslayables.  Y es cuando recuerdan que está pendiente de realización la reforma de la ley de coparticipación municipal, una ficha que ningún Ejecutivo Provincial está dispuesto a ceder sin poner en juego su poder discrecional y el dominio territorial.

Soplan nuevo vientos tras los comicios de octubre. De la madurez de los gobernantes dependerá que no se conviertan en tornados que derrumben las expectativas ciudadanas de salir del pozo, de una vez y para siempre.

Salta, 09 de noviembre de 2017

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