Ánimo

Opinion 08 de noviembre
La larga transición entre un gabinete y el que va a asumir el 21 ha dado lugar a un cúmulo de versiones y alteró hasta la exasperación, el talante de los empleados públicos. El paso de los días ha producido algunas certezas, afirmadas luego que anoche la Cámara de Diputados diera media sanción al proyecto de reforma de la Ley de Ministerios. Pero aún hay un largo trecho para transitar.
ley de ministerios

La historia comenzó el 23 de octubre pasado, a pocas horas que el gobernador Juan Manuel Urtubey fuera el primer político que reconociera en el país su derrota a manos de Cambiemos. Su medida inmediata fue el pedido de renuncia a su gabinete y debió esperarse más de una semana para conocer los reemplazos y la decisión de aportar a la reducción del gasto público eliminando ministerios y secretarías. La readecuación corrió los plazos para poner en funcionamiento el nuevo gabinete. La tarea actual está vinculada al armado de la estructura consecuente y el diseño de las primeras medidas para la adaptación a la realidad provincial y nacional pos electoral.

La conducción financiera designada ha encarado de inmediato la reformulación del proyecto de presupuesto 2018, que resultó impactado por la reforma ministerial y la tributaria anunciada a nivel nacional. No es una tarea compleja en el enunciado pero si en la aplicación. Como lo señalara el designado Ministro de Economía se trata de acompasar el crecimiento de los ingresos con el decrecimiento de gastos, para reducir el déficit que en 2016 cerró en un 4% del PBI.

En un panorama generalizado de complicaciones financieras en todo el país, no estaría en agenda  la emisión de una nueva deuda pero no se descarta la renegociación de la actual a un costo más bajo, por lo menos con la reducción en un punto de la tasa de interés originalmente pactada. De estas decisiones surgen las primeras certezas: el ordenamiento de las cuentas no será producto de un recorte abrupto.

De allí surge otra certeza, afirmada en las declaraciones del futuro Ministro de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos, bajo cuya jurisdicción quedó la problemática de Trabajo. Pese a la nueva estructura del gabinete no habrá reducción de personal. Se mantendrán todos los cargos estables y transitorios, fue el anuncio, lo que hace presuponer que el ajuste golpeará a la planta política. O debiera hacerlo.

Y una última precisión contó con el propio presidente de la Cámara de Diputados como vocero: no habrá reforma constitucional.  No está entre las prioridades que el Gobernador determinó para los próximos dos años.

Con estos cambios es de esperar que no haya atisbos de inquietud social, el clásico de diciembre.  Y que el año se cierre con el buen ánimo construido por contundentes resultados electorales.

Salta, 08 de noviembre de 2017

 

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