Experiencia

Opinion 03 de noviembre
El gobernador Juan Manuel Urtubey anunció su nuevo gabinete, reducido a diez carteras, con incorporaciones del sector privado y la reinserción de dirigentes con vasta experiencia en la función pública. El Jefe de Gabinete designado Fernando Yarade lo describió como un equipo consolidado, en el que cada uno de sus miembros está preparado para resolver los problemas de la gente.
urtu ministros

A todas luces se trata del inicio de una nueva etapa, condicionada por decisiones nacionales de las que la Provincia no puede sustraerse por su altísimo nivel de dependencia  pero también por convicción. Tanto el mandatario como Yarade se encargaron de destacar las coincidencias con los recientes anuncios del presidente Mauricio Macri pero también advirtieron sobre disposiciones cuyos efectos deben morigerarse.

En una síntesis vale la expresión del flamante funcionario, quien explicó que muchos aspectos que son positivos impactan negativamente en las provincias. Y esa es la tarea que viene: la formalización de la economía y el ordenamiento de una situación de anarquía fiscal extraordinaria en el país.

Las buenas noticias no lo son tanto cuando de lo que se trata es de analizarlas con la responsabilidad de quienes deben manejar las cuentas públicas, según advirtiera quien desde mediados de este mes quedará con la responsabilidad de aplicar las políticas del Ejecutivo en el último tramo de su gestión.

Hay dos datos que no deben ignorarse: el punto de partida y el piloto de la tormenta que podrá arreciar. Pese a que el análisis de las cifras señala que hay déficits que deben cerrarse, también hay previsibilidad.  Lo que se registran son los altibajos que producen  buenos anuncios que impactan mal en las cuentas. En consecuencia, habrá un fuerte trabajo sobre la política tributaria.

De eso se hará cargo quien fuera el Ministro de Economía de la Provincia en noviembre de 2001. “Nada puede ser peor que esa situación”, dijo el Jefe de Gabinete designado en sus primeras declaraciones públicas.

Por si alguien pudo olvidar ese momento, vale recordar que fue el momento final de la presidencia de Fernando de la Rúa y de una sucesión histérica de cuatro presidentes en 20 días. Ni adentro ni afuera se confiaba en el gobierno y se aceleró la huida de depósitos, desembocando en una crisis social y política sin precedentes. Argentina era un país con un desempleo del  18%, con un 35% de las personas por debajo de la línea de pobreza y el 12% en estado de indigencia. Además, el gobierno nacional intentaba cumplir las metas del Fondo Monetario Internacional derivando a las provincias menos fondos que lo que les correspondía.

 Hay experiencia en el nuevo gabinete e innovación, incorporando CEOS y empresarios. Los resultados deben verse de inmediato.

Salta, 03 de noviembre de 2017

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